
Querida:
De repente lo comprendí todo. Y la consecuencia de ese entendimiento fue que mi talante -hasta ese instante bastante estimulado gracias a ciertos alcaloides tropánicos- se transformó en profunda desesperación. Mientras trataba de trepar a la ventana para salir por ella hacia abajo, volví a comprender todo nuevamente. Fue como una especie de reseteo, así que decidí posponer el intento de terminar con la existencia y regresé a mi habitación. Nada más traspasar la puerta y sentarme sobre la cama, volví a comprender todo. Y a esa comprensión le sobrevinieron diecisiete comprensiones más. Al final de la jornada llegué a comprender tantas cosas que durante unos instantes me hice un lío tremendo con el entendimiento séptimo y el doceavo y a punto estuve de volver a trepar por la ventana para salir por ella hacia abajo.
La luz del nuevo día se filtró por las cortinas y aterrizó sobre mis ojos como un Boeing 747. Mientras trataba de cambiar de postura para no quedarme ciego, repasé para mis adentros cada una de las comprensiones del día anterior. ¡Menudo desastre! ¡Recordaba menos de la mitad! Me incorporé para ponerme los pantalones y me dirigí a la ventana. Estaba a punto de trepar por ella para salir hacia abajo, cuando de repente volví a comprender los entendimientos olvidados y 23 más que ni siquiera sabía que existían. Me sentí eufórico, así que cerré la ventana, me apoyé sobre una pared y traté de apuntar cada uno de esos entendimientos para que nunca se me olvidaran. Pero se me olvidó buscar papel y mientras trataba de dilucidar dónde escribir esas comprensiones sufrí un infarto de miocardio y fallecí.
Te escribo esto desde el otro mundo. En ese otro mundo, es decir, en este mundo en el que me encuentro ahora, no se necesita comprender nada, porque nada tiene sentido. Tampoco existen las ventanas, pues todo lo que se puede contemplar es como una gran ventana pero con un inmenso cierre de seguridad para que no nos caigamos hacia abajo. Dentro de 14 años, cuatro meses y veintitrés días morirás aplastada por una manada de ñus en Murcia. Te veré entonces y te enseñaré todas estas instalaciones. Hasta entonces, y con un sentimiento de positividad extrema, se despide de ti,
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