
La Editorial Superferolítica ha editado un nuevo número de sus afamados TE (Tratados Empresariales) dedicado al trust ERLA. Con sus 2897 páginas es hasta el momento el más extenso y exhaustivo de la serie. El Despotricador Anhedónico se congratula por haber sido la única bitácora no empresarial autorizada para publicar a continuación un extracto.
El personal de recuperación se negó en redondo a recuperar. El capataz lo achacó a un brote psicótico en masa, sin embargo el doctor Valverde emitió un diagnóstico en forma de frase rimbombante: «pase lo que pase, debería comenzar a pasar ahora». Como nunca sucedió nada, el doctor Valverde fue forzado a abandonar su puesto. Todavía conservo su carta de renuncia voluntaria:
❝Valencia a 23 de febrero de 1993
Señor Faustino Lázaro Cruzado
ERLA (Empresas levantinas de recuperación asociadas)
Dimito.
Doctor Valverde❞
Tres días después, el señor Mario Medina Conde, subsecretario en jefe del ERLA se puso en contacto con el doctor Valverde para conminarle a que volviera a redactar la carta de renuncia voluntaria, pero esta vez con un poco más de extensión y de la cual se infiriera un sentimiento genuino de agradecimiento. Es una suerte que gracias a mi incipiente síndrome de Diógenes conserve la misiva, la cual tengo el gusto de reproducir aquí por primera vez desde que sucedieron los hechos:
❝Valencia a 23 de febrero de 1993
Señores Faustino Lázaro Cruzado y/o Mario Medina Conde
ERLA (Empresas levantinas de recuperación asociadas)
Me dirijo a ustedes con el objeto de comunicarles que dimito.
Doctor Valverde❞
Supongo que ni el señor Mario Medina Conde ni su jefe más inmediato quedaron satisfechos, pues el día 9 de marzo de 1993 volvieron a atosigar al doctor Valverde para que remitiera una carta de renuncia «en condiciones». Mientras esto sucedía, en la planta 14 del ERLA sito en el polígono de Vara de Benimaclet el personal de recuperación seguía negándose a recuperar. Lo mismo sucedía en el resto de las filiales, delegaciones y dependencias repartidas por toda la Comunidad. La situación se estaba volviendo insostenible, y por si esto fuera poco, los equipos de limpieza de las plantas 8, 11, 12, 17, 32, 33, 34 y 42 amenazaban con dejar de limpiar si las circunstancias no mejoraban en el curso de media semana y la cuadrilla de matones que generalmente se utilizaba para reprimir sublevaciones desafiaba al comité con una huelga indefinida.
El siguiente intento de carta de renuncia del doctor Valverde es bastante interesante…
❝Valencia a 23 de febrero de 1993
Señores Faustino Lázaro Cruzado y/o Mario Medina Conde
ERLA (Empresas levantinas de recuperación asociadas)
Por medio de la presente carta, me permito comunicarles mi deseo de renunciar a mi puesto de trabajo en su consorcio por motivos de índole gastrointestinal.
Doctor Valverde❞
Nadie, y resalto el pronombre indefinido «nadie», de los cerca de 1400 asalariados de la ERLA a los que he entrevistado ha sido capaz de recordar ninguna dolencia gastrointestinal ni ningún tipo de desorden o indisposición relacionado con el doctor Valverde en los casi 20 años que ejerció para el monopolio ERLA. Es más, algunos incluso me contaron que en la mayoría de plantas, sobre todo las alicantinas, se cuchicheaba sobre la salud de titanio enriquecido del galeno. En resumidas cuentas el doctor Valverde era un sujeto fuerte, vigoroso y vital. Siempre que conversaba con alguien o cuando examinaba a un paciente lo hacía ejercitando repetidamente el músculo pubococcígeo. De ahí que la teoría de que en realidad fue obligado a dimitir es la que siempre ha cobrado más fuerza. Lamentablemente el doctor falleció el 24 de junio de 1998 debido a un repentino desprendimiento del ombligo, por lo que nunca podremos saber qué es lo que ocurrió en realidad.
La última tentativa de carta de renuncia voluntaria del doctor Valverde tiene fecha del 2 de marzo de 1993:
❝Valencia a 23 de febrero de 1993
Señores Faustino Lázaro Cruzado
ERLA (Empresas levantinas de recuperación asociadas)
Mediante este documento quiero expresarle que desde el día de hoy he tomado la decisión de dar por terminado mi vínculo laboral y contrato con su empresa, teniendo en cuenta lo ocurrido el día 23 de febrero de este mismo año, cuando debido a su incompetencia e ineptitud, el personal de recuperación se negó en redondo a recuperar. Una compañía donde todo el personal de recuperación se niega a recuperar no se puede denominar empresa, quizá proyecto fallido empresarial, pero nunca empresa, entidad, firma o grupo.
Doctor Valverde❞