Querida:
Como conozco tus inclinaciones a la psicología moderna y tu apetito voraz por las veleidades del subconsciente paso a relatarte mi último y más desconcertante sueño:
Parece ser que trabajo de investigador privado y recibo un mail ofreciéndome empleo. Me dirijo hasta la panificadora industrial más grande del país y su director general me explica que alguien ha estado descornando los croissants y, como un croissant sin cuernos es como «una mujer sin pechos» según sus propias palabras, me insta urgentemente a que averigüe quién es el demente descuartizador de su infecta bollería grasosa. Después de pensármelo un microsegundo, le comunico que rechazo su ofrecimiento argumentando que cada croissant tiene 560 calorías y que personalmente soy un defensor a ultranza del desayuno tradicional. Resignado, me argumenta que las calorías son buenas para que los endocrinos se ganen decentemente la vida, pero que si no quiero aceptar su trabajo lo comprende y me desea lo mejor para mi futuro. Aún no ha terminado de chocarme la mano cuando de repente se convierte en un calcetín sudado y desaparece por el conducto de la ventilación. Asustado, intento salir de esa sala corriendo pero mis pies están en huelga y me comunican telepáticamente que no darán ni un paso mientras no les prometa que los masajearé una vez cada 15 días con crema humectante de importación. Les prometo que estudiaré sus reivindicaciones si me sacan de ese lugar a trote, pero se niegan en redondo, con lo cual tengo que hacer el pino y salir andando con las manos.
Una vez de regreso en mi despacho y después de haberme lavado a conciencia las extremidades superiores, siento unas terribles ganas de prepararme unos higos en almíbar pero como no es temporada de brevas me disparo un tiro en una oreja.
Más o menos en este momento me despierto bastante consternado y sudoroso. Me imagino que tras leer mi alucinación querrás buscarte otras amistades; no te lo reprocho, yo mismo me doy miedo y si no me descerrajo un verdadero tiro es porque la única pistola que poseo es transparente y está rellena de chuches. ¿Crees que debería acudir a un catedrático en psiquiatría? Si la respuesta es afirmativa no te molestes en enviármela, mejor remítela urgentemente al Vaticano.
Besos
