Email del 20 de Septiembre 2011

Cueva de Altamira. (15.000 a.c. Paleolítico Superior)

Querida amiga

Las noticias de los periódicos llegan a ser desbordantes, sobre todo si el croissant que te sirven de desayuno pertenece a una década anterior. De entre todas las noticias, sucesos e informaciones veraces, contrastadas, inútiles e inventadas hay una que hoy me ha alegrado el día. La copio textualmente:

 – Un equipo de científicos del Instituto de Paleontología y Paleoantropología de Missouri ha descubierto un fósil de pedo homínido con más de quinientos mil años de antigüedad y perteneciente al Homo Heidelbergensis. La ventosidad se encuentra magníficamente conservada y, según las palabras del doctor Horacious Maxwell, conservador de fósiles del instituto smithsonian, «su estudio significará el  principio del final en cuanto a los trabajos sobre los gases que expulsa el ano». Es increíble pensar que tras cientos de análisis se podrá llegar a conocer, entre otras cosas, la edad, sexo, altura y constitución del sujeto emisor. También será posible averiguar otros aspectos de su vida y de sus inquietudes, como por ejemplo, si pertenecía a una tribu, y en ese caso, podríamos saber con total seguridad, el nombre de la misma, cuánto medía su jefe y el número de veces que se espulgaba al día.

Los científicos explican que, al estar tan excepcionalmente conservado, hay una posibilidad de llegar al interior y oler los efluvios que desprenda, lo cual nos desvelaría un sinfín de respuestas sobre las bacterias y levaduras simbióticas que viven en el tracto gastrointestinal. El doctor Stanley Maxwell, expulsado recientemente de la Universidad de Wisconsin (parece ser que fue descubierto mientras sodomizaba a un esqueleto de Megatherium Altiplanicum) ha sido contundente en sus palabras: «Si nadie quiere hacerlo, yo me ofrezco voluntario para olfatear la ventosidad cuando pueda ser extraído su aroma. La ciencia no debería temer nada y yo, como abanderado de los mártires científicos, estoy dispuesto a todo». –

La verdad es que después de leer semejante información, he decidido sustituir el café con leche por una cazalla, además creo que voy a llamar a mi jefe para explicarle que la sobredosis de Flatoril que ingerí ayer me ha producido unos efectos secundarios horripilantes y que tengo que ir con urgencia a mi whiskeria favorita.

La vida es dura y eso lo sabemos todos… o quizá no todos, pues el kiosquero de mi barrio, Gabriel, opina que no es dura sino insoportable y cruel, lo cual es un cambio importante en el razonar humano. Sin ir más lejos, mientras trato de escribir estas roídas líneas, intento pensar si hoy voy a necesitar uno o dos panes integrales, o si es mejor comprar cinco y meter cuatro en el congelador.

Es increíble la cantidad de pensamientos que pueden pasar por nuestro cerebro en un sólo minuto y es extraordinaria la forma en que nuestra razón se los quita de encima en menos tiempo; nuestra sesera es perezosa y no le gusta demasiado ponerse a trabajar, sobre todo si la cabeza que la protege es la de un zopenco con cara de vinagre, que se dedica a la construcción como forma de ganar dinero y a la destrucción cuando regresa a su casa con su atemorizada mujer y sus tres hijos engendrados por medio de la violencia sexual.

Hace algunos años, conocí a un tipo que ladraba para pedir las cosas, así que se me ocurrió regalarle un hueso el día de su cumpleaños; pues bien, parece ser que mi gesto le llegó tan adentro que le produjo una especie de cistitis emocional, y mientras estuvo en mi casa no dejó de marcar todas las puertas y de acercarme la cabeza para que se la rascara. Cuando, cabreado de fregar pis, le recordé que ya era muy tarde y que su mujer estaría preocupada, me mordió en el tobillo y se largó gimoteando, no sin antes dejarme como recuerdo un par de pulgas en los flecos del sofá.

Creo que me estoy enrollando y empiezo a divagar; sé que cada segundo que pierdes leyéndome es un segundo que podrías haberle dedicado a tu vibrador eléctrico y no quiero provocar una pelea entre vosotros dos. Desafortunadamente, yo sólo utilizo la mano para producirme placer, pero como últimamente estoy bastante nervioso y tiemblo prefiero contratar a una fontanera: así puedo matar dos pájaros de un tiro… y al precio que está hoy la carne aviar………..you know what I mean.

Un abrazo y 31 besos.