![]() |
| Lucian Freud, «Nude with Leg Up (Leigh Bowery)» (1992) |
Querida:
Últimamente estoy ocupadísimo en no hacer absolutamente nada y me falta tiempo para seguir haciendo lo mismo. ¡Cómo me gustaría que un día tuviera 37 horas! Podría seguir haciendo nada pero mucho más rato seguido y aprovecharía mejor la jornada. Me molesta tener que dejar de estar tumbado dejando pasar las horas para ponerme a dormir, pues dormir implica calzarse un pijama. Además, si duermo no vagueo y como ya te escribí hace algunas semanas, el único sentido que le veo a esta existencia es estar relajado y con la mente en blanco, aunque algunas veces yo la pongo en rosa. Mientras permanezco inmóvil no gasto calorías, por lo tanto no he de comer demasiado y me evito tener que hacer cola frente a la caja del Día o Mercadona. Los únicos alimentos que ingerí ayer fueron un par de migas de pan integral mostoso y un mosquito tigre que entró por error en mi boca mientras babeaba.
No te creas que siempre hago lo mismo, a veces en lugar de hacer prácticamente nada, me pongo las pilas y hago casi nada. Entonces me siento cansado y vuelvo a quedarme quieto, sin mover un sólo musculo, aunque otras veces tiro la casa por la ventana e incluso dedico algunos segundos a pensar en algo, generalmente en no hacer nada. Como verás mi vida está muy planificada y, si te he de ser sincero, no cambiaría mi modus operandi ni siquiera por un gramo de felicidad improvisada. Sé que alguna vez tendré que mover los brazos y las piernas para que no se anquilosen, pero de momento no quiero amargarme pensando en el futuro y vivo el hoy con orgullo y responsabilidad.
Incluso he reducido la ingestión de líquidos para evitar tener que desplazarme al orinal que reposa a 23 cm de mi cuerpo, por eso estoy convencido de que valorarás el esfuerzo que estoy haciendo mientras pienso estas palabras y se las dicto con voz susurrante al sin techo que he contratado para la ocasión. Se llama Jonás y, según me contó esta mañana antes de que le prohibiera decir una sola palabra, vive en la caja de cartón 4 derecha del cajero del Bankia y su perro se llama Obsolescencio, aunque generalmente y para abreviar se dirige a él voceándole con el vocablo Programado.
No sé porque te cuento esto, es posible que mi cerebro necesite interactuar de alguna forma con otros cerebros, relatándoles mis inquietudes más profundas, o igual es que me he acostumbrado a mandarte un mail diario para justificar mi paso por el planeta tierra. Sea lo que fuere, espero que no me imites, más que nada por que como tú haces todo mejor que yo, odiaría tener que pensar que incluso haciendo nada me superas. ¡Déjame ser el primero en algo!
Besos cansados
