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H. R. Giger, «Penis Landscape, or Work 219- Landscape XX» (1973)
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Amiga mía:
Este es un email sobre penes:
Siempre me ha fascinado la manía que tienen algunos hombres -sobre todo los híper testosterónicos- de bautizar a su pene. He conocido a tipos que llamaban a sus falos desde Alfredito o Jason Eliud hasta Sutherland o Mijail; incluso fui amigo de un tipo con cara de Gollum de tercera clase que simplemente se dirigía a él susurrándole sensual y melancólicamente: «mi tesoroooooooo…».
Poner un nombre -por muy exótico que sea- al miembro viril se me antoja tan estúpido como intentar bailar un tango con un avestruz cojo y retrasado mental. Nadie que estuviera en su sano juicio intentaría bailar con un avestruz, sin embargo y según algunas encuestas, el 70 % de los «machos» utiliza un apodo para dirigirse a su hombría y un 26 % de esta cifra incluso les dedican poemas de amor y caricias furtivas cuando están seguros de que ningún ojo ajeno les observa.
Personalmente, me importan un comino los sentimientos de mis partes nobles, incluso los ataques de pánico de mis testículos cuando, avasallados por el esfuerzo, no disponen de tiempo suficiente para fabricar semen de calidad suprema. Ellos viven su vida y yo la mía. Yo no me inmiscuyo en sus asuntos y ellos me ignoran por completo. ¡Y así es cómo creo que debe ser!
Imagínate por un momento un tipo de aquellos en el urólogo:
TIPO: Doctor, Simba está deprimido.
DOCTOR: ¿Simba?
TIPO: Sí, Simba.
DOCTOR: ¿Simba?
TIPO: Mi pene, doctor, mi pene.
DOCTOR: ¿Su pene?
TIPO: Sí, mi pene.
DOCTOR: ¿Su pene se llama Simba?
TIPO: Exacto, Simba López Pérez. ¿Hay algún problema?
DOCTOR: ¿Simba López Pérez?
SIMBA: ¡OH, por dios, basta yaaaaaaaa!
O mejor, imagínatelo en una farmacia comprando profilácticos:
TIPO: Por favor, quisiera unos condones buenos.
FARMACÉUTICO: Aquí sólo tenemos condones malos, lo siento.
TIPO: Bueno, pues entonces deme una caja de condones malos.
FARMACÉUTICO: Se me han terminado.
TIPO: Ejem…. ya que estoy aquí, póngame un kilo de habas.
FARMACÉUTICO: ¿En tu casa o en la mía?
TIPO: Soy indigente……
La kiosquera de mi calle dice que el ser humano sólo utiliza un 5 % de su cerebro, por lo menos eso leyó en la peluquería mientras esperaba que le hicieran una permanente. Estoy completamente seguro de que la cifra está hinchada. De todas formas, me importa bien poco lo que cada uno haga con su materia gris. Algunos prefieren ignorarla, otros exponerla en una vitrina. ¡Que les jodan! Yo voy a intentar meter a «cosita bonita» dentro de la bragueta.
Saludos.
