![]() |
| M.C. Escher, Snakes.1969 |
Querida amiga:
Existen unas cuantas especies de serpientes, no demasiadas, que como estrategia de conservación ante un enemigo superior por el que podrían ser devoradas pausadamente o engullidas de una sóla pieza, han desarrollado una curiosa estrategia: comportarse como cobardes fingiéndose muertas. Incluso se ponen de espaldas contra el suelo y sacan la lengua. Si durante este acto de achantamiento y disimulo, alguien les da la vuelta y las devuelve a su posición original, es decir, vientre contra el suelo, ellas vuelven a adoptar la postura acoquinada exponiendo las escamas ventrales al cielo y volviendo a sacar la lengua para demostrar que lo suyo no es una farsa o una pantomima y que realmente están muertas y remuertas. Lo curioso del asunto es que cuando el presunto agresor se retira a un par de metros de distancia, éstas de repente recobran la vida y emprenden una repentina y rauda retirada.
Mi táctica ante el devenir de los días en este juego amañado al que llamamos supervivencia es la misma. Cuando una conversación no me interesa, dejo volar la mente y la dirijo hasta confines inexplorados de la psique humana más o menos demente, mientras mi boca sigue hablando como una máquina programada, mis oídos hacen como que escuchan y las arrugas de mi rostro demuestran al emisor-receptor de dicha conversación estúpida, irrelevante y cansina hasta la extenuación que sus sabias palabras son el culmen del raciocinio y de la inteligencia y que sin una dosis masiva de ellas a la semana yo no podría estar vivo y sentirme tan completamente satisfecho y feliz.
Idéntica maniobra sucede con las horas. Las noto pasar sumido y paralizado en una falsa actitud de expectación, silencioso pero al acecho, Las comprendo como unidad de tiempo, pero me repele su extrema frialdad y su absoluta falta de delicadeza. ¡Un puñado de esas infames equivale a toda una vida! y durante toda esa vida, corta y alegre o larga y extenuante, cada individuo nacido de madre ha escrito sin proponérselo una autobiografía; un conjunto de semblanzas y sucesos que nunca servirán para absolutamente nada y que de alguna forma definirán su breve paso y su efímera gloria por y en el Universo. ¡Nunca una porción de la nada ha sido tan exaltada! ¡Nunca un trozo de carne corrupto ha sido tan solemnizado! Vivimos desconociendo la causa por la que lo hacemos, pero moriremos desconociendo la razón de la muerte. Entre esos dos puntos tan opuestos como distantes, sufriremos vejaciones, martirios y violaciones, nos insultarán, nos amedrentarán y en última estancia seremos vilmente traicionados, apaleados y asesinados. Y todo con el mismo fin: demostrar que la vida sigue un curso señalado que conduce hasta donde las circunstancias y la casualidad desean.
Pero seamos claros por un instante: ¿si pudiéramos elegir, optaríamos por la agonía como medio de reacción biológica evolutiva? La mayor parte de los amigos y conocidos que durante un tiempo encuesté sobre el asunto me respondieron afirmativamente. ¡Despreciables mentirosos! Sólo un demente o adicto al dolor puede responder semejante falacia. Vivir es un proceso por el cual todo individuo se prostituye por un único y exclusivo propósito: acabar con el juego lo más rápido posible. El verdadero problema comienza cuando para cierta clase extremadamente numerosa de sujetos, el juego implica saltarse por completo las normas establecidas por una invisible inconsciencia superior y hacer trampas para auto demostrase su eterno (¡Ja!) e imparcial poder. Durante ese proceso que dura un tiempo infinito, la raza se adultera y entonces ocurre el falso final, que surgió del falso principio, de ese falso y deshonesto juego al que estamos obligatoriamente invitados a participar.
Si en esa absoluta totalidad que forman el espacio y el tiempo, desde el comienzo de lo que llaman Big Bang hasta lo que, sin meditar demasiado los conceptos, podríamos llamar Destino final y que los científicos más resabiados y pedantes bautizan como Big Crunch o Big Rip, el proceso físico ha seguido un curso vagamente definido pero imparcial en sus circunstancias. El Universo, mucho más velozmente de lo que se intuía en un principio, se expande. Cuando una estrella masiva ha consumido su energía explota con una violencia inimaginable en forma de supernova y acelera el proceso. La energía oscura, que impregna al Universo, actúa oponiéndose a la atracción gravitatoria, y hace que éste crezca más deprisa.
Somos nada y aun así queremos nuestra parte en el desarrollo y final del Todo; necesitamos convencernos de que en nuestra maravillosa grandeza divina, etérea y celestial, todavía tenemos poderío y fuerza como para acabar con el principio verdadero y convertirlo en algo que nunca será, básicamente porque nunca debió existir.
Besos y abrazos.
PD: En las últimas dos semanas estoy llevando a cabo una especie de purga, por llamarlo de alguna manera, entre un gran número de falsos amigos y conocidos en general, de esos que en lugar de aportar beneficios sólo traen consigo perdidas de tiempo, problemas y dolores de cabeza. La lista de los que he borrado de mi teléfono móvil, redes sociales, y sobre todo de mi vida, es considerable y me siento totalmente orgulloso, aunque si he de ser sincero, no es la primera vez que lo hago, y supongo que tampoco será la última. Sin mentirosos, interesados, tacaños y trastornados de ambos sexos, el futuro, o lo que pueda quedar de él se vislumbra menos horrible.
