![]() |
| David Larsson. Man floor woman looking on |
Amiga:
Te contaré lo que sucedió cierto día en una zona oscura de mi mente:
-La suciedad será para el que la encuentre.
Esas fueron las palabras que pronunció el señor V, presidente de la ADP (Sociedad de Defensores de la Porquería) en su visita al edificio más limpio de la ciudad. Tanto él como su lugarteniente y amigo el señor M estaban convencidos de que incluso en la asepsia absoluta se esconde la inmundicia.
-Busquemos entre los intersticios- replicó M mientras urgaba en una pequeña grieta.
-¡Cómo me gusta esa palabra!- pronunció V con solemnidad.
-¿Qué palabra?
-¡Intersticios! No entiendo por qué algunos utilizan la palabra «grietas».
-Bueno, un intersticio es una grieta- ladró M al mismo tiempo que se limpiaba el sudor de la frente con una mano.
-Sí, lo sé. No olvides que majagafaaaaaaa…ah ah…uh- replicó V mientras las órbitas de sus ojos daban la vuelta.
-¡Joder! Te tenía que dar un ataque epiléptico precisamente ahora…
El edificio más limpio de la ciudad era el segundo más inmaculado de la comunidad, y el tercero más desinfectado del país. En sus 19 años de historia desde que fue edificado, jamás nadie había encontrado ni siquiera una mota de polvo. Su arquitecto se jactaba de ello, por esa razón siempre lucía en la cara una sonrisa similar a la que se le pone a un camello cuando alguien le mordisquea suavemente una oreja. Mientras se rascaba la barriga, miraba por la ventana el trabajo de los señores V y M.
-¿Qué coño le pasa a ese tio? Parece que ha sufrido una especie de indisposición. Mejor. Que se vayan a buscar mierda a otro sitio. Si no fuera por el puto alcalde, a buena hora iba a dejarles que escarbaraaaain asuuuu ahah ohhh.
En ese mismo instante y en otro despacho situado en el piso 27, el alcalde sufría un ataque de corazón en el momento que su secretaria entraba en el despacho.
-¡Señor alcalde! ¡Señor alcalde! ¿Está mal? Tiene una cara lamentable. ¡Se está poniendo azul! ¡Socorro! El señor alcalde está muy mal! Entrad. ¡Ayuda!
-¡Déjeme a mí, señorita! Aunque sólo soy un bedel, entiendo de esto.
-¡Por favor! Creo que se nos está yendo.
-Le haré el boca a boca. Mientras llame a…
-¿A?
-A a ahsdasfff huh…
-Rogelio ¿Qué le sucede?
Con el alcalde en parada cardiorespiratoria y el bedel echándo espumarrajos por la boca, la secretaria empezó a ponerse histérica.
-¡Socorrooooo! ¡Socorroooo! ¿No me oye nadie? ¡socorroooo! ¡Tengo a dos personas muriéndose! ¡Que álguien me ayudeeee! ¡Señor alcalde! ¡Rogelio! No se preocupen, una ambulanciiiisss ahh osss caminoooo uh.
Cuando llegó el Samur sólo encontró tres cadáveres en el despacho, uno en la oficina del piso 27 y otro en las escaleras (el del señor V). Mientras metían los cinco fiambres en bolsas, el señor M se santiguó.
-¡Estábamos a punto! ¡Estábamos a punto!
-¿A punto?-preguntó una doctora de aspecto somnoliento.
-Sí. Casi habíamos encontrado suciedad. ¡Casi lo conseguimos!
-No se preocupe por la suciedad ahora. Sería mejor que rezaraaaa unsss uh uh assss
-¿Pero qué está pasando aquí? ¡Dios mío! ¡Ya lo sé! ¡Ya lo sé! Teníamos razón. ¡Teníamos razón! La limpieza es una asesina. ¡La limpieza mata! Estábamos en lo ciertttttds ossss uh oh assssss
Un abrazo
