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| Linda Ruthdickinson |
Hola:
La estructura de la Nada es dificilmente observable ya que dicho concepto abstracto implica ausencia total o vacío. El único ser que intentó dotar a ese vacío de algo parecido a una realidad más allá del mundo de las experiencias, murió pisoteado por uno o varios entes inexistentes mientras trataba de poner en orden sus ideas irracionales. Ese sujeto no tenía nombre, aunque sus enemigos se sentían aterrorizados simplemente con recordar que en realidad existía. Tendrían que pasar siglos hasta que alguien tuviera el valor de reconocer que la existencia, como experiencia, es una de las más detestables y sobrevaloradas. Curiosamente, ese alguien también carecía de nombre, pero al contrario del anterior, no tenía enemigo alguno, pues estos huyeron hacia el norte de ninguna parte y se establecieron en él. Yo recogí sus enseñanzas y las publiqué en un volumen titulado «Axiomas repelentes» que fue editado el 12 de enero de 1978 y secuestrado por orden gubernativa un día después.
Diez años mas tarde, intenté reeditarlo nuevamente pero la editorial me devolvió el manuscrito junto a una orden de arresto dictada por el ministerio de justicia y tuve que pasar cinco años en una cárcel insalubre, rodeado de criminales de la peor especie y siendo violado reiteradamente todos los martes y jueves por el capellán de la prisión, ayudado en ocasiones por una luz cegadora con forma de triángulo equilátero. Cuando salí del penal juré venganza contra la sociedad, pero desistí en mis intenciones cuando me enamoré de una prostituta que pagaba sus impuestos.
Lamentablemente mi relación con esa fulana honesta acabó cuando descubrí que no sabía bailar y desde entonces vivo sólo, dedicado a mis elucubraciones intrascendentes. Ahora me siento viejo y cansado y por esa razón he renunciado a intentar una nueva re-edición de mi obra. Ya no necesito demostrar mis argumentos deductivos. Me contento con inventar falsedades lógicas y transformarlas en confirmaciones incoherentes. Todo lo demás carece de verdadera importancia, pero jamás olvido que un par de idiotas sin nombre fueron los causantes de mi deformidad social.
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