Email del 26 de mayo 2014

Pablo Picasso. Crane et cruche (1945)

Hola:

Me encuentro un poco deprimido. Hace un rato me ha llamado un buen amigo y me ha dado una horrible noticia: Esteban Pons se ha caído por un precipicio mientras escarbaba entre la basura y se ha matado. Esteban Pons era el nombre de uno de sus cerdos vietnamitas y lo tenía desde hacía 10 años. Desconozco la razón por la que lo bautizó así, aunque si me lo propusiera estoy convencido de que llegaría a una conclusión sólida. Mientras me transmitía la noticia, mi colega no podía dejar de sollozar como un niño. De poco sirvió que le recordara que todavía le quedaban cuatro cerdos más: María Dolores, Javier, Alberto y Cristobal. Está claro que Esteban era su preferido y, por lo que he podido ver durante estos años, el único que le sacaba del estado de conmoción semicomatosa en el que se encontraba desde que se enteró que combinando los colores amarillo y azul se podía obtener el verde.

Nadie como yo es capaz de comprender la pena y el desconcierto que se instala en el corazón y la memoria cuando se pierde a un ser querido. Yo perdí a mi mejor amigo en unos grandes almacenes abarrotados de clientes -de eso hace un par de décadas- y todavía no he podido encontrarlo (recuerda que entonces no existían los teléfonos móviles); y eso que le dibujé un plano detallado del lugar donde deberíamos encontrarnos si esa eventualidad sucedía. Pero supongo que perdió el croquis. Él era así. Una vez perdió el aire que contenían sus pulmones y estuvo a punto de morir asfixiado.

Existen numerosas maneras de combatir la tristeza producida por un fallecimiento inesperado. Algunos optan por sumergir una oreja en vinagre de cayena, otros por organizarse una maratón con films de los hermanos Marx. Personalmente creo que lo mejor es racionalizar la pérdida y extraer conclusiones. La muerte es el el culmen de la perfección biológica. Aunque si hemos de dar crédito al doctor Blas Hurtado Cárdenas, forense retirado, el único inconveniente radica en que estando muerto no te puedes rascar si te pica alguna parte del cuerpo.

Un abrazo