Email del 31 de agosto 2014

Steve Mills. Snapsback

Hola:

-He estado esperando algo así desde hace más de 20 años… -quien hablaba de esa manera era un adulto de unos 45 años con facciones de pitecántropo y un cuerpo similar al del homínido de Denísova.
-¡Por fin una colección sobre cascos de La guerra de las galaxias! ¡Qué contento que estoy, Dios! -Agregó mientras intentaba disimular la emoción del momento metiéndose las manos temblorosas en los bolsillos del pantalón.
-Además la primera entrega sale prácticamente regalada -afirmó el kioskero con cara de satisfacción.
-Pues a mí me parece una auténtica mariconada manufacturada para destartalados mentales -apostillé mientras trataba de poner cara de asco.
-¿Una mariconada? -ladró el coleccionista mientras me miraba de la misma manera que lo haría con un quincunce inexistente- No me insulte señor.
-No he querido insultarle. Simplemente he dado mi opinión.
-Joder Greg, a veces deberías callarte ciertas opiniones -musitó el kioskero al mismo tiempo que clavaba sus ojos rojos de ira sobre los míos.
-¿Qué sera lo próximo? -contesté- ¿Una colección sobre vaginas?
-Pues si la lanzaran, yo me la compraría. -gritó el kioskero- ¡Siempre que fuera una colección instructiva y pedagógica!
-¿Quién es este tipo, Fermín? -Preguntó el fan de George Lucas mientras me señalaba.
-Es Gregorio, un cliente habitual -contestó- y un bocazas de cojones.

Ha pasado un buen rato desde que sucedieron esos hechos y, en estos momentos, «el bocazas de cojones» está meditando acerca de uno de sus temas preferidos: la estupidez humana. Pero en realidad, ¡hay tan poco en qué pensar! Por un momento imagino cómo hubiera sido todo si…

-He estado esperando toda una vida, pero la espera ha valido la pena. Por fin ha salido la colección de las colecciones -quién gritaba esas palabras preso de la felicidad más embriagadora y subyugante era un tipo maduro de cara simpática y con aspecto de diseñador de teodolitos electrónicos.
-¡Toda la obra completa y en edición bilingue de Robert Graves en 235 entregas de nada! Ya no volveré a despotricar sobre las colecciones inacabables de Planeta-Agostini -agregó mientras intentaba retirar con la lengua la baba que se escurría por sus labios.
-Además están a punto de editar las obras completas de Shakespeare con los grabados originales de Doré -cantó el kioskero con cara de evidente satisfacción.
-Caray, son increíbles estos tíos de las grandes editoriales. Se han propuesto culturizarnos y lo van a conseguir -dije yo, mientras trataba de esconder mi sonrisa de incredulidad.
-Y que usted lo diga señor -contestó el coleccionista mientras sus manos no paraban de sobar el plástico que envolvía la primera entrega- ¡Vivimos en el mejor de los mundos posibles y tenemos a los mejores gobernantes que existen!
-Joder, me alegro tanto de no haber estudiado una carrera y haber acabado regentando esta paraeta -musitó el kioskero al mismo tiempo que contemplaba contento una foto familiar colgada en una de las paredes.
-Creo que voy a hacerme la colección. Aunque tenga que comer bocadillos de tortilla más a menudo.
-No es tan cara Greg. Al final ni te das cuenta de que la has pagado -apuntó el kioskero- Además la cultura no debe encontrar impedimentos.
-¿Quién es este tipo, Fermín? -Preguntó el comprador extasiado mientras me señalaba con dos dedos.
-Es Gregorio -contestó- un cliente habitual que suele comprar chuches y Donuts.

La verdad es que ya no compro ni chuches ni donuts porque estoy siguiendo un salvaje régimen de 900 calorías diarias. Aunque, como todo este diálogo no es más que una ensoñación claramente forzada, me importa poco el contenido. Me quejo de la conversación original e invento otra a la carta, pero mientras hago esa especie de cambalache dialéctico, olvido que en realidad pudo ser mucho mucho mucho peor.

-He estado esperando desde que cumplí los 14 años a que saliera una colección como esta. Ay, ay, ay -quien estaba a punto de desmayarse debido a la impresión era un tipo de unos 50 años -con un cierto parecido a Bel Valiant Thor, aunque con dos dientes podridos.
-¡Por fin una colección sobre Pajares y Esteso! Hoy es el día más feliz de mi vida -agregó mientras danzaba una especie de baile piroplástico y ciclónico.
-Además, con la última entrega regalan un calzoncillo de Pajares autografiado -sentenció el kioskero poniendo rostro de investigador textil.
-Pues yo creo que voy a vomitar. Menuda mierda que nos intentan encasquetar -grité mientras experimentaba arcadas y náuseas.
-¡Vaya, el señor se siente superior a Esteso o Pajares? -preguntó el coleccionista chabacano mientras decidía si me propinaba o no un hostión en la jeta.
-Señor, he dado mi opinión. Soy libre de darla cuando quiera y en el lugar que escoja.
-¡Joder Greg! Deberías callar esa boca. Yo me gano las lentejas vendiendo chupachups, revistas y colecciones -ladró el kioskero mientras me hacia señas raras con las manos.
-¿Qué será lo próximo que editen? -contesté- ¿Las memorias de las presentadoras de la Sexta?
-Pues si las editan yo las compraré -contestó Fermín- ¡Están tan buenas y macizas todas!
-¿Quién es ese tipo, Fermín? -preguntó el admirador de Ozores mientras me señalaba con el mentón.
-Es Gregorio, un cliente habitual -contestó Fermín- y uno de esos idiotas a los que les gustan las pelis lentas y en las que no sucede nada.

Bueno, eso es discutible. Me refiero a lo de los films lentos donde no pasa nada. Pero ahora me siento vacío y sin fuerzas para rebatir estupideces. Yo incluso diría que estoy a punto de entrar en una preciosa depresión. Mi primera depresión. La llamaré Lourdes. Lourdes López. La verdad, no conozco a nadie que ponga nombre a sus enfermedades, pero yo lo he hecho desde los 13 años. Mi esofagitis se llama Laura López y mi faringitis crónica, Adelita López. Si hay tipos que bautizan a sus penes, ¿por qué no voy yo a poder sacramentar mis dolencias? ¡Que os den a todos! ¡Acabo de redescubrir mi propia identidad!

Un beso

PD:

Adelita López está empeorando.