![]() |
| Rembrandt. Cristo expulsando a los mercaderes del templo (1626) |
Amiga mía (y asociados humanos):
A continuación, otro capítulo sobre mi tema recurrente: los estultos, también llamados idiotas, imbéciles, memos, bobos, pazguatos, tontainas, bobalicones, papanatas, gaznápiros, ceporros, palurdos, bobos, lerdos, burros, lelos, estúpidos, gilipollas, simples, ignorantes, zoquetes, incultos, zotes o babiecas. Pero antes un mensaje comercial de mi patrocinador, que no es otro que yo mismo (junto con mis circunstancias):
«No compréis mis libros. No me sigáis en Facebook o Twiter. No respiréis el mismo aire que respiro yo. Porque si por una terrible casualidad os infectáis con el mismo virus que me impide comportarme como vosotros, que no sois más que una pobre extensión de vuestros padres, vuestra vida podría dar un vuelco y volveros inteligentes. Si os volviéseis listos, avispados o incluso ingeniosos, no podríais seguir negando que la existencia, tal y como la conocemos, no es más que un grandísimo excremento pinchado en un palo».
Después del mensaje del patrocinador del email, que como ya señalé soy yo mismo, procederé a prepararme un bocadillo de fuet. Así que deberéis ser pacientes. Vuelvo en un ratito, es decir, en cuanto devore la pitanza, para continuar sobre mi tema recurrente: los estultos, también llamados idiotas, imbéciles, memos, bobos, pazguatos, tontainas, bobalicones, papanatas, gaznápiros, ceporros, palurdos, bobos, lerdos, burros, lelos, estúpidos, gilipollas, simples, ignorantes, zoquetes, incultos, zotes o babiecas. Como soy casi una especie de omnipotencia con forma carnal, y sobre todo, un ente dinámico y resolutivo, os dejo con otro mensaje comercial:
«No santifiquéis las fiestas, No sigáis líderes. No deseéis la fortuna de vuestros progenitores. Porque si por un imprevisto del azar os convertís en lo que no sois, pero queréis ser, el resultado puede ser desastroso. Aunque es ciertamente comprensible que, dentro de la catástrofe que significa pulular con vuestros renqueantes cuerpos y vuestras enfermas mentes, carentes por completo del mínimo poder de raciocinio, deseéis seguir con las miserables subsistencias repletas de júbilo ficticio, amor condicionado (restringido y subastado a un precio desproporcionado), lealtad, resignación y sacrificio».
El bocadillo estaba francamente bueno, pero el fuet ha resultado algo rancio. Es el problema de fiarse de las marcas blancas. Supongo que ahora, en este mismo instante, tendría que empezar con el dichoso discurso sobre mi tema recurrente: los estultos, también llamados idiotas, imbéciles, memos, bobos, pazguatos, tontainas, bobalicones, papanatas, gaznápiros, ceporros, palurdos, bobos, lerdos, burros, lelos, estúpidos, gilipollas, simples, ignorantes, zoquetes, incultos, zotes o babiecas. El problema es que esa clase de individuos no se merecen ni una puta línea. Han sido diseñados para acelerar la destrucción total del planeta. ¡Y el trabajo que hacen es insuperable!
Para finalizar este resignado y nada tolerante compendio acerca de los estultos, también llamados idiotas, imbéciles, memos, bobos, pazguatos, tontainas, bobalicones, papanatas, gaznápiros, ceporros, palurdos, bobos, lerdos, burros, lelos, estúpidos, gilipollas, simples, ignorantes, zoquetes, incultos, zotes o babiecas, osea, mi tema recurrente, os dejo con el último mensaje comercial de mi patrocinador, que como recordaréis no es otro que una extensión de yo mismo:
«No penséis que soy un presuntuoso, aunque lo soy. No sintáis pena por mí, yo no siento ninguna emoción hacia vosotros. No tratéis de disuadirme. Caminad hacia el precipicio y arrojaos al vacío. Buscad el final que os plazca, pero por favor, dejad de consideraros humanos y redentores. ¿Queréis cambiar el mundo? Cambiad antes vuestro procesador y formatead el disco duro. ¿Cómo podéis ser tan capullos? ¡Sois tan capullos!»
