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| Rudolf Bauer. Lines (1922) |
Me gustaría regresar al principio. O incluso antes de que el principio sucediera. Es confuso, pero estoy seguro de que se pueden dilatar los desenlaces. ¡Los cambios serían imperceptibles! Es inútil tratar de compensar, armonizar o intentar alcanzar un equilibrio. ¡Somos tan insignificantes! Cuando miro lo que eres, me doy cuenta de lo que yo no soy. Y doy gracias a todas y cada una de las deidades existentes por no ser como tú crees que eres, o como ellos creen que no son. No sé si ser diferente a cada uno de vosotros es bueno o malo, pero a mí me da resultado. Cada vez que interactúo con algunos de vosotros, siento más ganas de no ser ni remotamente parecido a lo que vosotros entendéis que sois. Porque no sois. No sois. Estáis, pero sin ser. No sois, y por mucho tiempo que pase, y por muchas circunstancias que os empujen, seguiréis sin ser.
Os movéis. Tratáis de justificar esos movimientos eternizando los instantes. ¿No os dais cuenta de que el «sentimiento de la eternidad» es una grosera materialización del miedo? ¿No intuís las contradicciones? Intentáis reducir vuestras insuficiencias a una unidad. ¿Para qué os sirve romperos en cachitos, si cada uno de esos cachitos pertenecen a un mismo exceso? Deberíais daros cuenta de que el camino mas corto entre la vida y la muerte es todavía demasiado largo para ser recorrido en estado convaleciente. Y babear es una enfermedad.
Si pudiera regresar al principio. Si pudiera, aunque fuera en sueños, nada de todo esto volvería a suceder. Porque extinguiría la inutilidad y debilitaría su infinitud. Nada podría escaparse a mis intenciones abyectas. Ni siquiera esos instintos primarios que os sirven, entre otras cosas, para reconocer los instantes y diferenciarlos de las casualidades. Después de tantos y tantos años, deberíais haber sacado algún partido a vuestra insignificancia. A veces me parece que podría inventar un color con el que poder pintar cada una de las bóvedas de vuestros devenires. Pero no necesito glorificar mi ego con ejercicios inútiles. Yo estoy y soy. Siempre he estado y he sido. El equilibrio y la armonía han vivido dentro de mí. Quizá no habéis sido capaces de ver más allá de vuestra ablepsia. Por supuesto, eso no es problema mío.
