Email del 6 de octubre 2018

Pieter Claesz. Vanitas still-life (1630)

Hola:

No puedo pasar delante de un espejo sin pensar en que cada vez me asemejo más al cadáver que seré dentro de unos pocos años. En ocasiones incluso siento que huelo a formol, quizá por esa razón gasto tanto dinero en Body sprays de rosa blanca, sobre todo de la marca Deliplus de Mercadona, que son más económicos y no te abandonan durante un par de horas. No me desagrada saber que más tarde o más temprano la palmaré. Lo que realmente me saca de quicio es saber que moriré sin que me hayan avisado 15 días antes. Creo firmemente que tanto el destino, como el jefazo supremo celestial que está al cargo de los estiramientos de patitas, deberían enviar una misiva o un email avisando del próximo, y en numerosas ocasiones, merecidísimo final.

Nacer es una puta mierda. Algunos lo sabemos desde los cuatro años, pero la mayor parte de la gente no toma conciencia hasta pasados los 65. Entonces se dan cuenta de que ya es demasiado tarde. Demasiado tarde para sentir. Demasiado tarde para acariciar los pétalos de una flor empapados por la lluvia. Demasiado tarde para seguir las propias huellas que delatan la insignificancia de todos los acontecimientos. Morir es el único suceso de la existencia que realmente tiene cierto sentido. El problema es que la mayor parte de los mortales mueren sufriendo. Por lo tanto, el único suceso que realmente tiene sentido, de alguna manera carece de sentido. Cuando eso sucede, es cuando pensamos que la muerte es una puta mierda. Entonces llegamos al convencimiento de que si nacer es una puta mierda y morir es una puta mierda, todo lo que va desde ese inicio hasta el mismísimo final son un montón inmenso de ínfimas, pequeñas, medianas, grandes y descomunales mierdas concatenadas, más o menos organizadas y en continuo estado de implosión súbita.

Por esa razón estoy seguro de que el verdadero sentido de la vida es…

Greg