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| Joey Shebester. Madness (Unknown date) |
Me acabo de mirar al espejo. Lo que he visto reflejado era similar en la forma al trasero de un espectro mortinato. Sin embargo era mi cara unos minutos después de haberme levantado. ¿Por qué me levanto? ¿Por qué me levanto? Quizá porque mi cuerpo ya se ha acostumbrado a los chutes de Propofol y necesita, de alguna manera, justificar ese fenómeno óptico retrodispersado en el que se ha convertido la existencia.
Todo empezó un martes de hace 14 años. Acababa de zamparme cinco galletitas cuando noté un extraño picor en la silla. ¡Como lo oyes! Me picaba la pata de una silla. No estoy desvariando. Me dirigí a la silla que me picaba y la rasqué. Por supuesto se me pasó el picor pero sin embargo empezó a dolerme el fondo de un cajón ropero. Me tomé siete dolalgiales y… ¡No sé por qué te cuento esto! Sé que piensas que estoy para que me encierren, pero una vez me encerraron… y el sexto día de encierro sufrí unas fiebres terribles en la almohada que casi me cuestan la vida y el séptimo resucité. Cuando el psiquiatra se acercó a mí, yo me atrasé tres pasos, por lo que el matasanos tuvo que seguir acercándose. Pero por más que él se acercaba, más me retiraba yo. Así pasaron horas y cayó la noche. Te juro que hizo «Boooom». Como era tarde el tipo tuvo que largarse rápidamente a cenar con su familia, aunque luego me enteré de que su familia estaba cenando con la familia de otro tipo. Mientras meditaba tirado sobre la colchoneta que hacía de catre, empecé a sentir angustia en el bigote del médico de guardia. Pedí permiso a la enfermera para vomitar, pero me lo denegó al mismo tiempo que se abría de tiernas. De piernas. De piernas tiernas. Cuando traté de cerrárselas, empezó a emitir gorgoritos y se transformó en una especie de constelación anal que tenía el poder de difuminarse cuando yo me rascaba la espalda. Mientras vociferaba «¡Libertad rectal y perineal para todos!» alguien ma… me… me cazó y todo se puso negro.
Desperté atado de pies y brazos mientras varios doctores bailaban en plan apretado una canción de Los Albas. En un momento dado el esfinter de uno de ellos se relajó y yo me oriné encima. La mancha del pipí era similar a un Gegenschein. El resto es confuso, pero creo que una lámpara explotó sobre mi cabeza y su sangre amarilla tiñó de azul el exterior rojo de cada uno de los intrerriores… intre… intereriores… intra… que conformaban el diminutas… diminuto… gotas… ¿goto? Frin chauser… chauser rira frotrom…
… frotom… frotom…
¡Silke danas! Frotom… frotom…
¡Silke danas!
¡Silke danas!
…frotom… frotom…
¡Aunseria fundemeter ni ji donosacion rifosefamaluto!
