Email del 13 de diciembre 2018

Autor desconocido. Woman with bike up her fat ass (fotomontaje antológico)

Me llamo Gregorio y nací un domingo de invierno. Quizá por esa razón no me gustan ni los domingos ni los inviernos. ¡Tampoco los Gregorios! Sin embargo adoro a los Vicentes y las Vicentas, los martes y las primaveras. Y a los Rufinos y las Rufinas, aunque estas últimas suelen dejarse enormes bigotes espesos y largos por los lados, sobre todo para mortificar a sus ancianos progenitores por haberlas bautizado con ese nombre. ¡No! No me amo en absoluto, pero intento contrarrestarlo mimándome un poquito cada dos o tres años. ¿Cómo me mimo? ¿Cómo me mimo? Me mimo como me mimo.

Algunos me llaman Greg y dicen que soy un tío enrrollado. ¿Es posible que yo pueda ser un tío enrollado cuando me cuesta la puta hostia consagrada doblarme para intentar chuparme la minga? Todavía no lo he conseguido pero según mi entrenador personal todo esfuerzo acaba en recompensa. Él es capaz de chuparse su minga y cualquier minga que se ponga a tiro, por esa razón solo le permito que me entrene por videoconferencia. Oh, dios, ¡soy tan heterosexual! ¿Por qué soy tan heterosexual? Porque me gusta mimarme. ¿Cómo me mimo? ¿Cómo me mimo? Me mimo como me mimo.

Mi padre también se llama Gregorio. Afortunadamente trabaja de psicópata profesional y no lo veo casi nunca. La última vez que me visitó se comió la lavadora. Antes de volver a desaparecer por una temporada me dijo que yo era una deposición, que me abrazaba porque le entusiasmaba todo lo que estuviera relacionado con las heces y me eructó en la cara. Lo odio como no es posible odiar a nadie, pero es mi padre porque un maldito documento dice que es mi padre. Y como yo creo en cualquier documento que lleve un cuño azul o verde, lo trato como se deberían tratar a los jodidos padres. ¿Por qué trato así a mi padre? Porque me gusta mimarme. ¿Cómo me mimo? ¿Cómo me mimo? Me mimo como me mimo.

Recuerdo a Lola y sobre todo a su grandísimo culo. A veces le permitía que me cabalgase la cara, pero tuve que cambiar de idea porque en ocasiones dejaba escapar algunas flatulencias que se deslizaban por mi boca y terminaban unidas a mis propias ventosidades en mi intestino transformándose en auténticos pedos binarios e híbridos. Mi consejo para los que puedan leer este texto es que nunca lo intenten en casa. Me refiero a fabricar y expeler un pedo heterogéneo. ¿Por qué siempre estoy dando consejos? Porque me gusta mimarme. ¿Cómo me mimo? ¿Cómo me mimo? Me mimo como me mimo.

Y como me mimo como me mimo, siempre termino mimándome y mimándome y mamándome. Bueno, como ya dejé claro en el segundo párrafo, intentando mamarme, porque es verdaderamente difícil autofelacionarse. Por lo tanto me mimo como me mimo. ¿Cómo me mimo? ¿Cómo me mimo?