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| Paul Douglas. Testicles (Fecha desconocida, pero para la calidad de la obra, ni puta falta que hace) |
Hola:
He estado escribiendo una escena del guion cinematográfico en el que llevo trabajando varios meses titulado Hace 38 años que no me enseñas el chichi y que trata sobre la desintegración emocional y sociológica de un matrimonio de clase media alta. El protagonista, Ramón, trabaja como bisbiseador equino y tratante de palafrenes de madera en un tiovivo infantil y su mujer -que por una de esas casualidades de la existencia se llama Ramona- es domesticadora de eslavos occidentales. Ambos están a punto de jubilarse y en ocasiones se preguntan qué hubiera sido de sus existencias si no se hubiesen conocido. La dificultad del texto estriba en que exceptuando a Ramón y Ramona, todos los demás personajes (más de 300) pierden continuamente sus sombreros de las maneras más tontas imaginables y se tienen que agachar a recogerlos.
Por lo demás, el resto de la jornada ha sido una repetición exacta del resto de la jornada de ayer y de antes de ayer. Supongo que el resto de mañana será también una repetición exacta del resto de pasado mañana o del de ayer o antes de ayer. Mi vida es un resto, un maldito remanente. ¡Me gustaría tanto ser capaz de no ser capaz de nada y pasar las horas tumbado en la cama abatible cuando está en posición vertical! Porque dicen que en esa postura es cuando realmente no se contempla el presente como es. Quizá por esa razón Dios, en su infinita sabiduría, creó al hombre para que caminara completamente estirado. Y luego le arrancó una costilla sin ni siquiera anestesiarlo y con ella se rascó las ronchitas de la espalda producidas por la exudación debido al continuo trabajo de crear y crear sin parar.
Mañana por la noche las familias se reunirán en torno a la mesa. Pasado mañana las mismas familias se reunirán para comer. Afortunadamente no se reunirán para ir al aseo a defecar, miccionar o incluso explotarse los granos de la cara porque si no se armaría la gorda. Y hablando de gordos: no me ha tocado ni un jodido euro en el sorteo de ayer, seguramente porque no me jugué ni un jodido euro. No estoy para gordos estos días, sobre todo con esta barriga sanchopanciana que me acompaña a todas partes.
Aunque soy ateo, apóstata, atractivo e inteligente, te deseo, o mejor dicho, mis dos cojones -gemelos y absolutamente primarios- te desean FELIZ INVENTO NAVIDEÑO MANUFACTURADO PARA QUE TE SIENTAS MÁS IMBÉCIL EN UN MUNDO YA DE POR SÍ IMBÉCIL Y SIN SENTIDO. Y para demostrarte que lo siento de verdad y no es un efecto ñoño producido por la vejez te cantaré los mismos versos que te canto año tras año en estas mismas fechas:
Hacia Belén va una burra, RIIIIIIIIN RIIIIIIIIIN,
yo me remendabaaaaaa, yo me remendéeeeeee,
yo me eché un remiendooooooo, yo me lo quitéeeeeeee,
cargada de chocolaaaaaate.
Lleva su chocolatera, RIIIIIIIIN RIIIIIIIIIN,
yo me remendabaaaaaa, yo me remendéeeeeee,
yo me eché un remiendooooooo, yo me lo quitéeeeeeee,
su molinillo y su anaaaaaafre.
Greg «anticristo sin bisoñé» López
