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| Franz Stuck. Sisyphus (1920) |
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.Y con todo me refiero tanto a lo que soy capaz de ver o percibir como a lo que solo intuyo. Podría haber sido más sutil y haber escrito que todo me parece una puta mierda, pero hubiera faltado a la verdad, porque en realidad todo me parece un escupitajo, una maldita flema cetrina, casi verdinegra. También es cierto que hasta hace relativamente poco tiempo la mayor parte de las cosas -incluyendo dentro de ese término a un número considerable de humanos- se me antojaban algo parecido a excrementos bovinos resecos. Eso es así y no puedo tratar de ocultarlo. ¡Tampoco deseo hacerlo! Afortunadamente mis percepciones se transforman con el paso del tiempo y hoy me siento libre de reiterar una y mil veces la primera frase del texto:
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Hoy es uno de esos días en los que todo me parece un gargajo.
Supongo que 10 repeticiones serán suficientes para que todos los posibles lectores comprendan lo que siento. Pero por si acaso no ha quedado del todo claro trataré de volver a explicarlo de una manera diferente, mucho menos abstracta, es decir, suponiendo que cada uno de vosotros es retrasado mental:
Vuestros papis son los culpables de que yo esté muy triste. Porque cada vez que veo vuestras caras me entra la depresión. Y cuando eso sucede, todo me parece un esputo. ¿Qué es un esputo? Un esputo es vuestro pasado, vuestro presente y el futuro de algunos de vosotros, porque afortunadamente muchos moriréis atropellados, envenenados, clavados en una cruz imaginaria o simplemente tiroteados y después disueltos en ácido.
¿Lo habéis comprendido? ¿Sois capaces de asimilarlo? ¿Creéis que me he pasado tres pueblos?
Espero que este texto sea leído por un tipo -quizá hasta más desequilibrado que yo- que se sienta realmente aludido, y que para vindicar la gran afrenta, venga a mi casa y me asesine.
G
