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| Alfredo Ramos Martinez. El indio solitario (1933) |
Amiga:
Reconozco que pese a arrastrar una gran cantidad de años a cuestas, todavía soy incapaz de sacarle el puntito -(o el chum-chum)- a esa realidad específica denominada «existencia». Claro que conociéndome desde hace más de medio siglo estoy totalmente seguro de que tampoco podría sacarle todo el jugo posible a la «inexistencia», conocida por todos los que todavía no la han sufrido, aunque han escuchado cosas espantosas sobre ella, como «muerte». Existen varias formas de «existencia» (indeterminada, ficticia, aparente, de perros, etc) y solo una clase de «inexistencia», que además de insuperable es cojonuda porque nos exime de seguir escuchando gilipolleces.
Aunque las gilipolleces no matan, por lo menos no se tiene constancia de ello, estropean al que las recibe, ya sea en forma de palabras, hechos u omisiones. En la aldea costarricense Angala Suhala Hi Hi, perteneciente a la etnia indígena Hi Hi Hi, o tambien llamados «Los rientes, o los que ríen», está totalmente prohibido decir gilipolleces, o Unhulus como ellos las denominan. Al infractor se le castiga hirviendo su cabeza en jugo de rábano silvestre (recordemos que en la selva todavía no existen Mercadonas). Si el memo sobrevive a la penitencia se le perdona la memez, pero si muere se organiza a toda prisa una gran bacanal donde se ofrenda harina de mandioca al dios Alanam Hi Hi y a su primogénito Alanamim Hi Hi.
Pero… pero creo que me estoy haciendo la picha un lío. Lo que en realidad trato de expresarte es que me gustaría no tener nada que expresarte. Y eso solo puede suceder cuando esa cosa llamada PP (puta parca, no el comité ejecutivo nacional del Partido Popular) me haga una visita en plena oscuridad natural. Porque al igual que las poluciones nocturnas, yo amo la noche. También amo los cruasanes, pero estos no me producen más que hiperglucemia.
Bueno, ahora tengo que alejarme, que no es más que otra forma de decirte que tengo que dejarte. Me refiero a dejarte por email y por hoy, porque dejarte sentimentalmente ya lo hice hace 35 años (¡cómo pasa el tiempo!). Por cierto, en la tribu de los Munas Nas, vecinos lejanos de los Hi Hi Hi, pensar en el tiempo está penado con enviar al infractor de visita a la aldea Angala Suhala Hi Hi con una nota colgada del cuello en la que se puede leer:
«El portador de este mensaje no para de decir unhulus. Hagan con él lo que tengan que hacer, pero asegúrense de que el agua no esta demasiado templada.
Firmado:
Gran jefe Nimani Sabirta»
Lo dicho, te quiere, o por lo menos eso le parece en ocasiones…
Greg
