Email del 31 de enero 2020

Odilon Redon. The eternal silence of these infinite spaces frightens me (1870)

Querida:

Es sorprendente que todas las cosas que deposité encima de la mesa permanezcan todavía encima de la mesa. No es que crea que un objeto pueda ser capaz de desplazarse desde un punto a otro, pero me hubiera gustado que todas las cosas que dejé encima de la mesa hubiesen aparecido debajo de la mesa. Quizá de esa manera hubiese sido capaz de valorar más a las mesas. En realidad valoro a los carpinteros, sin embargo tengo un grave problema con las mesas. ¡Y con los colores! Desde hace varios meses soy incapaz de metérmelos en la boca. ¿Qué ha ocurrido con los colores? ¿Por qué no puedo introducírmelos en la boca? ¿Por qué no puedo conseguir nada de lo que me propongo? Las cosas siguen en la mesa. ¿Es posible que se hayan desplazado un poco hacia un lado mientras me quejo de que todavía siguen encima de la mesa? Los colores permanecen fijados en el tiempo. Una fuerza invisible los sujeta cada vez que acerco mi boca.

En ocasiones, sobre todo cuando admito alguna posibilidad, admito alguna probabilidad. Sería estúpido admitir alguna posibilidad sin aceptar una o varias probabilidades. Admitir implica permitir o tolerar. Pero, ¿se puede admitir sin permitir o tolerando un mínimo pactado de antemano? Siempre he creído que resulta mas sencillo rechazar cualquier tipo de contingencia o probabilidad. Admitir es como depositar una veracidad moderada encima de la nada. ¿La nada? ¿Depositar? Yo una vez deposité algunos objetos encima de la mesa. Todavía deben seguir encima de la mesa. Y encima de la mesa, pero no sobre la superficie de la mesa, sino a unos pocos metros por arriba deben continuar esos colores que no pude meterme en la boca. A menudo pienso que debí colocar las cosas encima de los colores y comerme la mesa.

Pero si me hubiese tragado la mesa hubiese sido como insultar a los carpinteros. Yo valoro a los carpinteros, sin embargo tengo un grave problema con las mesas. ¡Y con los colores! Desde hace varios meses soy incapaz de metérmelos en la boca. ¿Qué ha ocurrido con los colores? ¿Por qué no puedo introducírmelos en la boca? ¿Por qué no puedo conseguir nada de lo que me propongo? Las cosas siguen en la mesa. Los colores permanecen fijados en el tiempo. Envueltos entre nebulosas elípticas y contracciones aceleradas.