Email del 3 de febrero 2020

Daniel R Drew. A porn guy (2009)

Textos inconclusos sobre personajes de mi barrio (o la vagancia del escribidor inepto). Texto número 4: Goyo

Goyo fue un insultador profesional durante muchos años y proporcionó pesadillas y desasosiegos emocionales a un montón de imbéciles durante ese tiempo. En honor a la verdad se convirtió en injuriador por pura casualidad. Nunca quiso ser un tipo ofensivo, si bien es cierto que cada vez que enviaba a uno o dos badulaques a la mierda sentía una o dos erecciones psicógenas. Cuando mandaba al carajo a un grupo de estúpidos o infranormales sus tiesuras se asemejaban a un gran bosque australiano de eucaliptos de la especie regnans. Sin embargo creo firmemente que ningún papanatas es digno de ninguna clase de injuria. ¡A menos que el resultado de esa injuria lleve al ofensor a alguna parte! A él le llevó a convertirse en una estrella del cine para adultos. Quizá alguien recuerde su nombre artístico: Goyo 40,5. Goyo por su nombre verdadero, Gregorio y 40,5 por los centímetros de Felisindo.

Durante los 15 años que se dedicó al porno jamás tuvo un gatillazo, eso significa que nunca tuvo que tragarse ninguna clase de comprimido cuyo componente fundamental fuera el sildenafilo o el tadalafilo. Pero no es que fuera un superhombre, pues no creo que ningún tipejo esté libre de unos cuántos fracasos, simplemente…. bueno, la verdad es que Goyo tenía un secretito.

Las horas anteriores a cada rodaje se aproximaba al imbécil más cercano que encontraba y lo ponía a caldo. Eso le permitía acercarse al set con un empalme que dejaba boquiabiertos tanto a las actrices como a los actores o el equipo técnico. En una ocasión tuvo que penetrar a 347 mujeres seguidas para batir un record continental, y no solo lo consiguió, sino que una vez finalizada la sesión tuvo que largarse a toda prisa a un prostíbulo de lujo para saciar el apetito de Felisindo, que es como bautizaron a su minga algunos de los exdirectores y exdirectoras de castings.

En 1986 se retiró definitivamente de la industria pornográfica, pues un productor húngaro con pocos escrúpulos y que padecía un tumor desmoide mesentérico quería obligarle a que se pasase a la zoofilia y se follara a un pez abisal. Pero por favor, entendedme bien, eso no quiere decir que Goyo ya no utilice a los anormales e infrahumanos para conseguir sus preciadas erecciones. Sin ir más lejos, el mes pasado conoció a siete hermanas mellizas prematuras que festejaban su 79 cumpleaños…