Email del 8 de mayo 2020

Peter Paul Rubens. The three graces (1623)

Tres miniemails literariamente insignificantes e intelectualmente desestimables extraídos de la amplia colección de emails inéditos de don Greg López Pérez

Querida:

Detesto cada una de las explicaciones arbitrarias que utilizan muchos de mis amigos y conocidos para convencerme de que algunos de mis últimos intentos por dibujar una sonrisa genuina se notan demasiado forzados. Admito que desde hace algunos años mis risas, sonrisas, risotadas y carcajadas son francamente escasas, pero no por ello desprovistas de calidad y cualidad humanas. Existe un viejo proverbio valenciano que dice que «sonreír sin razón o de forma automática es uno de los primeros síntomas que aparecen cuando se padece alguna patología proctológica». Eso no quiere decir que todos los que sufran de tenesmo debido a un absceso anorrectal, por poner un ejemplo extremo, sientan ganas de descojonarse de todo y de todos de forma totalmente gratuita.

Greg

Querida:

A veces me acuerdo de Violeto del Amor Hermoso, un tipo que llegó a ser muy conocido a nivel estatal por ser el autor de un libro titulado Yo soy Violeto del Amor Hermoso, un tipo que llegará a ser muy conocido a nivel estatal por ser el autor de Yo soy Violeto. En dicho ensayo, Violeto del Amor Hermoso intentaba convencer por todos los medios posibles a sus lectores de que él era Violeto del Amor Hermoso, un tipo que llegaría a ser muy conocido a nivel estatal por ser el autor de Yo soy Violeto del Amor hermoso. Sin embargo, Yo soy Violeto del Amor Hermoso, un tipo que llegará a ser muy conocido a nivel estatal por ser el autor de Yo soy Violeto fue un completo fracaso de ventas, aunque autores reconocidos como Carloto de la Óspera Negra o Mafaldo la Nuit escribieron que era una absoluta obra maestra adelantada a su tiempo en aproximadamente 15 o 20 segundos.

Greg

Querida:

Hace muchísimo tiempo me convertí en un referente mundial. Ya han pasado 58 años desde entonces. Sigo siendo un referente, aunque solo a nivel comarcal. Supongo que ya te lo he contado en más de una ocasión, pero por si acaso voy a tratar de explicarlo nuevamente: me convertí en un referente mundial por ser el primer bebé que pronunció un taco (¡Hostia puta!) nada más ser extraído del útero materno. De la misma forma, pienso convertirme otra vez en un referente mundial -aunque empezaré por convertirme en un referente municipal e iré escalando puestos referenciales poquito a poco- cuando muera y suelte el insulto en el que llevo trabajando los últimos 57 años.

Greg