Email del 22 de mayo 2020

Arnold Böcklin. Ruin by the sea (1881)

¡De repente me despertó una sacudida! El hombre que nunca había ejercido de padre acababa de morir. Cuando me llamaron para darme la noticia les contesté que ya lo sabía. ¡Y en realidad era cierto! Es curioso, porque solo unas pocas horas antes acababa de montar un sensor en una estructura de prueba, aunque no había llegado a hacer ninguna prueba. Mientras me preguntaba para mis adentros por qué razón era tan poco constante con los sensores, las estructuras y las pruebas vi deslizarse una imagen poco definida que se cagó verbalmente en mí. Enseguida supe que era él y que todo había terminado. En lugar de llorar desmonté el sensor y volví a introducirlo en su caja. En cuanto a la estructura de pruebas… bueno, ¡supongo que todavía debe seguir allí!