Email del 18 de septiembre 2020

Ivan Albright. And man created God in his own image (1930)

Querida:
Hasta hace un par de semanas yo creía que Dios era el verdadero mal. Claro que también pensaba que para un número realmente elevado de personas Dios era el único bien. Hasta que llegué a la conclusión de que el único bien que existía era la ausencia total de Dios. Pero, si Dios no existía, ¿por qué yo sentía que él era el verdadero mal? Hubiera sido más sencillo sentir que no existía. De esa forma mis meditaciones habrían resultado más coherentes. Por esa razón decidí dejar de pensar y convertirme en la placa trasera de un paspartú de alpha celulosa. Pero justo antes de llevar a cabo la transformación que me obligaría definitivamente a dejar de meditar como única vía de escape a una existencia protervia y estrapalucia a partes iguales, me pregunté por qué cojones quería ser un jodido paspartú con forma cuadrada o rectangular y no, por poner un par de ejemplos extremos, un zurraco de tela o un trojel estrujado. Pero no pude contestarme, pues de repente algo semejante a una acción libre y perfectamente salvaguardada me agarró por el cuello impidiéndome respirar y reduciendo mi posibilidad de ser, y por consiguiente de estar o incluso parecer, a un nivel cercano al producido por cualquier forma natural de singularidad trascendental.
Te lo jura,
Greg