Email del 5 de julio 2021

 

Giovanni Bellini. Portrait of a humanist (1480)

Me encontraba francamente a gusto retorciéndome de dolor intentando deglutir el sufrimiento existencial y celebrando mi resecamiento emocional, cuando de repente se me acercó revoloteando una mosca despistada, se introdujo por mi boca y se suicidó deslizándose por el tobogán que formaba mi gaznate. Al principio me importó una mierda anómica su vida e incluso bromeé para mis adentros, pero al cabo de media hora me entró una especie de tristeza en forma de abismo patológico. Aunque hubiera preferido mil veces el abismo de Helm, esta forma de agujero negro paralizante se atrincheró en un intersticio de mi cerebro y a punto estuvo de provocar mi final. Pero supe reaccionar y pasé el resto del día meditando sobre el ser humano: nacemos, crecemos, contraemos una o varias úlceras a menudo sangrantes, visitamos al psiquiatra cuando este no tiene cita en un burdel, y palmamos sin previo aviso cuando nos peta la patata. Y entre el nacimiento y el petamiento, el chorroborro que forma la existencia rígida elide cada una de nuestras cartas marcadas transformándolas en lágrimas y distensión abdominal en forma de meteorismo.

A veces no sé por qué me preocupo, pero estoy preocupado…