septiembre 2019

Email del 30 de septiembre 2019

Alfredo Ramos Martinez. El indio solitario (1933)

Amiga:

Reconozco que pese a arrastrar una gran cantidad de años a cuestas, todavía soy incapaz de sacarle el puntito -(o el chum-chum)- a esa realidad específica denominada «existencia». Claro que conociéndome desde hace más de medio siglo estoy totalmente seguro de que tampoco podría sacarle todo el jugo posible a la «inexistencia», conocida por todos los que todavía no la han sufrido, aunque han escuchado cosas espantosas sobre ella, como «muerte». Existen varias formas de «existencia» (indeterminada, ficticia, aparente, de perros, etc) y solo una clase de «inexistencia», que además de insuperable es cojonuda porque nos exime de seguir escuchando gilipolleces.

Aunque las gilipolleces no matan, por lo menos no se tiene constancia de ello, estropean al que las recibe, ya sea en forma de palabras, hechos u omisiones. En la aldea costarricense Angala Suhala Hi Hi, perteneciente a la etnia indígena Hi Hi Hi, o tambien llamados «Los rientes, o los que ríen», está totalmente prohibido decir gilipolleces, o Unhulus como ellos las denominan. Al infractor se le castiga hirviendo su cabeza en jugo de rábano silvestre (recordemos que en la selva todavía no existen Mercadonas). Si el memo sobrevive a la penitencia se le perdona la memez, pero si muere se organiza a toda prisa una gran bacanal donde se ofrenda harina de mandioca al dios Alanam Hi Hi y a su primogénito Alanamim Hi Hi.

Pero… pero creo que me estoy haciendo la picha un lío. Lo que en realidad trato de expresarte es que me gustaría no tener nada que expresarte. Y eso solo puede suceder cuando esa cosa llamada PP (puta parca, no el comité ejecutivo nacional del Partido Popular) me haga una visita en plena oscuridad natural. Porque al igual que las poluciones nocturnas, yo amo la noche. También amo los cruasanes, pero estos no me producen más que hiperglucemia.

Bueno, ahora tengo que alejarme, que no es más que otra forma de decirte que tengo que dejarte. Me refiero a dejarte por email y por hoy, porque dejarte sentimentalmente ya lo hice hace 35 años (¡cómo pasa el tiempo!). Por cierto, en la tribu de los Munas Nas, vecinos lejanos de los Hi Hi Hi, pensar en el tiempo está penado con enviar al infractor de visita a la aldea Angala Suhala Hi Hi con una nota colgada del cuello en la que se puede leer:

«El portador de este mensaje no para de decir unhulus. Hagan con él lo que tengan que hacer, pero asegúrense de que el agua no esta demasiado templada.


Firmado:


Gran jefe Nimani Sabirta»

Lo dicho, te quiere, o por lo menos eso le parece en ocasiones…

Greg

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Email del 29 de septiembre 2019

Taengua Marin. Parroquia de Benimaclet (Siglo XX, aunque parece que esté pintado en el siglo I por un chimpancé manco desesperado)

Benimaclet´s noir

Vivía en Benimaclet. Lo mataron en Benimaclet. Por lo tanto estaba seguro de que la respuesta se encontraba en Camí de Vera,  Sant Llorenç, La Carrasca, Sant Antoni o Trinitat, los barrios limítrofes. Por esa razón me fui a vivir seis meses a cada uno de ellos, intentando buscar las pruebas que me llevaran al culpable. Pero en lugar de encontrar al asesino, encontré mi destino. Y este era vivir en todos los barrios de Valencia por orden de este a oeste y de norte a sur. ¡A la mierda el fiambre de mi primo hermano y su puto asesino! Y de paso, a la puta mierda también la bofia y los picoletos, que estaban tan extraviados como el potro del cuento para niños menores de cinco añitos El potrillo perdido.

Cinco años después de que decidiera vivir rodando, regresé a Benimaclet. Como no encontraba trabajo me dediqué a escribir mis impresiones sobre los barrios valencianos en un volumen titulado Atávicos y numinosos que ganó el primer premio en el concurso literario H.P. Lovecraft. Con la pasta que obtuve me compré una moto de gran cilindrada con la que atropellé a dos ancianas. Me cayeron cinco años porque di positivo en el test de alcohol y drogas. En el trullo me violaron 34 veces el primer año, 27 el segundo, 19 el tercer año, 12 el cuarto y 0 el quinto año. Afortunadamente ese último año los depravados sexuales la tomaron con un chavalín todavía más guapo y musculoso que yo.

Cuando obtuve la libertad lo primero que hice fue ir a buscar mi moto, pero nadie sabía qué había sido de ella. Me encontraba con antecedentes, sin curro, sin moto y sin primo hermano, así que resolví robar algo de mucho valor, cuya venta me permitiera vivir sin dar golpe el resto de mi puta vida. La verdad es que no sé por qué me decanté por un grimorio, pero cuando lo tuve debajo del brazo y me vi corriendo como si fuera un extraño cruce de correcaminos grande (Geococcyx californianus) y Usain Bolt (Homo sapiens) y con todos los trabajadores y operarios del museo tras de mí, supe que estaba muy cerca de cumplir mis sueños.

Cuando llegué a la habitación del hostal en que me hospedaba y observé lo que tenía en mis manos no pude dar crédito a lo que veía. En lugar de La dinámica de las posesiones no maléficas había robado por equivocación El caso de los señores pequeñitos, historieta perteneciente a Mortadelo y Filemón, que seguramente pertenecía al portero o a alguna de las empleadas de la limpieza del museo. Lo que no llegaba a comprender era cómo me habían perseguido cerca de 20 personas por un puto tebeo, y para olvidarlo me tragué 14 pastillas de Orfidal y caí dormido como una unidad neonatal.

Ahora estoy en la cama. Hace unos 20 minutos que me he despertado. Como esto es un hostal de mierda nunca cambian las sábanas, por lo que puedo estar tirado todo el día sin temor a que me molesten. El problema es que no me apetece hacerlo. Lo único que en realidad deseo es hacerme rico en menos de 10 minutos. O por lo menos que alguien me explique qué fue de mi primo. A menudo no pienso en él. Tuvo que tomar una decisión y se equivocó. Por eso en estos instantes sus huesos deben estar bloqueando un sumidero.

Greg

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Email del 28 de septiembre 2019

Alexander Calder. The planet (1933)

Para la mayor parte de sus seguidores, la imagen legítima de Fresita Fresca continúa siendo la proyectada por Pitusín García, su creador. Seguramente, porque llegó a nuestras manos y retinas en un momento extraordinariamente oportuno. Recordemos que en los años 80 todos los superhéroes nacionales no eran más que una vulgar copia de los norteamericanos (supercristo, superchiruza, superespontáneo, superbiruji, supertrinidad, supercruasán o minicancamusa). Quizá por esa razón, cuando a Pitusín (en realidad, Gregorio) García se le ocurrió dibujar a Fresita Fresca pocos fueron los que creyeron en él. Han pasado más de 30 años desde que el primer número titulado La galaxia ajada llegó a los kioskos. Desde entonces hasta el día de hoy se han reeditado periódicamente cada uno de los 10 episodios que componen la serie. Dado que se trata de uno de los mejores cómics de la historia a nivel mundial, es interesante, por no decir obligatorio, conocer el argumento de la totalidad de sus capítulos:

1-La galaxia ajada: Fresita Fresca se encuentra retenida en contra de su voluntad por Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, donde este intenta proponer a la superheroína que se case con él y le dé siete hijos (siete hembras y un macho), a lo que Fresita se opone firmemente. Justo cuando el profesor Simientes llega a la galaxia ajada para defenestrar a los perros invencibles del sector C, cuya maniobrabilidad ejecutiva corresponde a Scfffficic, Fresita Fresca se escapa, no sin antes prometer debajo de un saliente bastante cóncavo -y poniendo al gran dios Ghisannar por testigo- que jamás volverá a pasar hambre.
2-El frenesí Tomfo: Cuando Fresita regresa a su hogar sito en mitad de la montaña desgastada, se da cuenta de que su amor de juventud, Tomfo Fomfo ha regresado y le gustaría volver a mantener «algo» con ella. Sin embargo Fresita Fresca ya no siente nada por él, pues su corazón pertenece al profesor Simientes.
3-Si mientes se te caerán los dientes: El profesor Simientes promete de rodillas amor eterno a Fresita, pero esta se quiere hacer de rogar. Mientras se hace de rogar, regresa Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada y vuelve a raptarla por segunda vez.
4-La galaxia ajada zambombonea: De nuevo prisionera de Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, Fresita decide eliminarlo para no volver a ser secuestrada. Para ello se alía con Jimba el Desglosado. Juntos diseñan tres planes por si alguno sale mal, aunque nunca llegan a darse cuenta de que dos de ellos, el plan 1 y el plan 3, están repetidos.
5-Jimba el traidor: Mientras Fresita y Jimba tratan de paralizar las equis dominantes que sirven para conferir y asignar, conferir y asignar y conferir y asignar de nuevo, Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, intenta provocar una reación exotérmica en los baños públicos. Jimba se da cuenta y decide volver a aliarse con Scfffficic, pero este, harto de los picores provocados por la primavera ajádica decide defenestrarlo con el superarma Tagha45.
6-Fresita Fresca y el puente Hubilm: La segunda huida de Fresita está mal reprogramada y esta vuelve al lugar donde Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, la mantenía retenida. Mientras decide si la ejecuta o simplemente la diseca, una paráfrasis estentórea del profesor Simientes le proporciona una idea. Lamentablemente la idea es tartamuda por lo que tarda cierto tiempo en comprenderla y asimilarla.
7-Superfresita y los cangrejos cacuminales-estaminales: Una nave repleta de centollos gigantes aterriza en alguna parte de la galaxia ajada. Como dicha galaxia es tan grande como doscientos billones o más de galaxias lozanas, nadie excepto Politropo de Sodosti, el mentor de Fresita, repara en ello. Pronto empiezan a aparecer muslitos exquisitos diseminados, y el profesor Simientes, temiendo una próxima conquista, da la voz de alarma, pero como padece de faringitis crónica nadie le escucha.
8-El tatuaje parcial: Nadie sabe dónde está Fresita Fresca. El profesor Simientes se encuentra tan abatido que decide tatuarse su rostro (el de Fresita Fresca, no el suyo) repartido entre la cabeza, el tronco y las extremidades. Cuando recibe la visita de Politropo de Sodosti, este se queda perplejo e intenta reconfortarlo.
9-La dignidad de Fresita: Fresita tiende una trampa a Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, y trata de convencerle de que ha cambiado de opinión y que está dispuesta a darle los siete hijos (siete hembras y un macho) que desea, siempre que este le prometa que dejará libres a todos los planetas y planetoides que integran la galaxia ajada.
10-Rescate final y 10000 años de libre albedrío: Como es de esperar el pérfido Scfffficic, el villano regente de la galaxia Maturina xrt23, también llamada la galaxia ajada, le dice que hará cualquier cosa por obtener los siete hijos (siete hembras y un macho) y le contesta con un gran SÍ que retumba por el firmamento. De repente, el autor y guionista del cómic, Pitusín García, se dibuja a sí mismo y dirigiéndose a los lectores confiesa que ha tomado la decisión de dejar la marihuana afgana a cualquier precio… ¡y de esa manera tan irresponsable se pone punto final al ciclo Fresita Fresca!

Hace tres o cuatro años, después de innumerables contratiempos, contacté con Pitusín por teléfono para que me contestara a algunas preguntas. Por supuesto, cuando le dije que quería saber si alguna vez retomaría la serie sobre Fresita escuché algo parecido a un pedo. Luego un «que te jodan» y colgó el aparato. Desgraciadamente para mí los pedos son como los bostezos, se me pegan, por lo que tuve que correr al váter con muchísima urgencia.

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Email del 26 de septiembre 2019

Lee Krasner. Night creatures (1965)

Queridísima amiga:
La terrorífica «criatura» del doctor Pérez no llegó a despegar literariamente a causa de un gran número de exigencias comerciales. No olvidemos que en aquella época (finales de los setenta y principios de los ochenta) triunfaban en el cine los extraterrestres buenos, cuyo prototipo, ET, arrojó de cabeza a toda una generación a las garras de opiáceos como la heroína, o los ositos de peluche gamberretes tipo Gremlins y sus sucedáneos. Por ese motivo Gregory Pez, seudónimo del afamado ensayista, poeta, director de cine, pintor, fotógrafo, inventor, jardinero, pornógrafo y, en definitiva, hombre del renacimiento, Gregorio López «Bytheseashore» López se vio obligado a malvenderse a una pequeña editorial donde publicó sus 17 libros de terror y sexo que componen el mal llamado «Ciclo del doctor Pérez».
Seis son las novelas más importantes de ese ciclo:
(1982) El doctor Pérez contra la suegra del doctor Vega.
(1984) Lo que sucedió allí.
(1985) Lo que no sucedió allí.
(1988) El doctor Pérez contra la hija de la suegra del doctor Vega.
(1993) ¿Dónde está el doctor Pérez? Está allí.
Y por encima de las anteriores, la obra maestra indiscutible:
(1999) El doctor Pérez ya no está allí, está aquí.
Tres años después, el propio Gregorio López «Bytheseashore» López escribe un guion cinematográfico y dirige la adaptación fílmica titulada:
(2002) El doctor Pérez, la criatura, el doctor Vega y su suegra son unos tontos, los cuatro. (Estudios Frailecillo Films SL), El argumento trata sobre las hechos ocurridos durante el tiempo que el doctor Pérez trata de quitarse un esparadrapo de un dedo. Tiempo que la criatura aprovecha para diseccionar de un mordisco a la suegra del doctor Maravillas, suegro del doctor Vega y padre de su segunda esposa, Tiziana la Sinuosa.
Greg

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Email del 25 de septiembre 2019

Mimmo Rotella. Cinemascope (1962)

XXII Festival Internacional de bricocine de Benimaclet.

Los premios.

Fallo del jurado internacional que, reunido y de acuerdo con el reglamento, ha concedido los siguientes bricopremios:

1-Mención especial a la mejor bricointerpretación masculina al actor Gervasio Escofina, por su papel de alicate pelacables eidético en el film La noche del panoptismo intensificado.
2-Mención especial a la mejor bricointerpretación femenina al actor Gervasio Escofina, por su papel de cable fenoménico en el film La noche del panoptismo intensificado.
3-Mención especial a los mejores bricoefectos especiales de la película La noche del panoptismo intensificado, realizada por Gervasio Escofina.
4-Asimismo se otorga una mención especial al actor y guionista español Gervasio Escofina por el conjunto de su labor en pro del cine briconacional.
5-Se concede el Premio Medallón de oro Kit básico al mejor director de bricocortometrajes -Gervasio Escofina- por su película La noche del foie gras restregado.
6-Se concede el Premio Medallón de platino Kit auxiliar al mejor director de bricolargometrajes a Gervasio Escofina, por su film La noche del panoptismo intensificado, ex aequo con el bricofilm corto La noche del foie gras restregado de Gervasio Escofina.

Acta firmada por el bricojurado compuesto por don Gervasio Escofina (España) como bricopresidente; don Gervasio Escofina (España), doña Gervasio Escofina (España), y los españoles Gervasio Escofina y Gervasio Escofina.

Benimaclet, 25 de septiembre 2019

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Email del 24 de septiembre 2019

Claudio Bravo. Return from the supermarket (1971)

A las 09:00 abren Mercadona. A las 09:05 ya estaba dentro comprando. ¿Quién estaba dentro? ¡Yo! ¿Qué compraba? ¡Provisiones! Mi lista estaba repleta y mi tarjeta vacía. ¿Qué lista? ¡La de la compra! ¿Qué tarjeta? ¡La del banco! Cuando estaba a punto de pagar alguien me tocó la espalda. ¿Por qué te tocó? Era una amiga a la que veía dos o tres veces al año, pese a que vivía en el mismo barrio. ¿Qué barrio? Ya lo sabes, ¡Benimaclet! Después de darnos un gran abrazo y pagar salimos a la acera y nos pusimos a charlar. ¿Por qué no os sentásteis en un bar? ¡Y yo qué sé!

ELLA: (Cantando) Monsieur Dupont, la la ta ta, monsieur Dupont, la la la la…
YO: (Cantando): You made me see so tenderly that I was never loved before…

¿Qué clase de saludo es ese? Ella y yo siempre nos saludábamos cantando esa canción de Sandie Shaw. ¿Pasa algo?

ELLA: Chico, parece mentira que los dos vivamos en el mismo barrio.
YO: Desde luego. Por cierto, nunca he sabido en qué calle vives, y nos conocemos desde hace más de 30 años.
ELLA: ¡Y qué más da! ¡Yo tampoco sé en qué calle vives tú!
YO: ¿Quieres que nos tomemos unas cervecitas?
ELLA: ¡Son las nueve y veinte!
YO: Bueno, podemos tomarnos unos cafés.
ELLA: ¡El café me estriñe!
YO: ¡Y unos tés!
ELLA: No puedo. Tengo clase dentro de media hora. Soy maestra, ¿lo recuerdas? Y todavía tengo que subir la compra a casa, vestirme y llegar a tiempo antes de que los alumnos noten mi ausencia.
YO: Entonces no te molesto más. Ha sido un placer. Espero que nos volvamos a encontrar pronto.
ELLA: (Cantando)  Monsieur Dupont, la la ta ta, I know it’s wrong, la la la la…
YO: (Cantando) That I don’t ever want to go home anymore…

Cuando se marchó cogí las bolsas de la compra y me dirigí a casa. ¿Por qué no te fuiste a tomar una cervecita? ¡Me estoy cansando de tus preguntas impertinentes! Cuando comencé a sacar los productos de las bolsas noté que algo no funcionaba como era debido. En lugar de extraer espuma de afeitar Deliplus, loción para la caída del pelo Deliplus, sérum anti-edad Deliplus, el lote Cool Wood Esencia Vital… ¿Ese no es de Deliplus? No, ese no es de Deliplus, es de Vital, y si me lo permites, continuaré con la narración… decía que el lote Cool Wood Esencia Vital, un kilo de patatas, dos panes integrales, dos packs de yogures blancos 0/0 Hacendado, mermelada de fresa light Hacendado, tomate frito Hacendado, condones On stimulating texturados, un frasco o botella del limpiador de tuberías y al mismo tiempo eliminador de olores Bosque verde, un… ¿Va a continuar esto mucho tiempo más? No. Creo que tienes razón. El caso es que en lugar de sacar de las bolsas todos esos productos, solo extraje varios paquetes de compresas Deliplus, un lote de tratamiento de uñas Deliplus, dos o tres perfiladores (de ojos) atrevidos y sofisticados en edición limitada Deliplus, una paleta de maquillaje de 9 sombras metalizadas Deliplus, un pintalabios color bronce rosado Deliplus, un kilo de cebollas, dos panes blancos, dos packs de yogures griegos cargados de azúcar Hacendado, una pizza de jamón y queso Hacendado, medio pollo, un conejo deshuesado, siete cajas de condones Durex, y un montonazo de productos que me la refanfinflaban antes y me la refanfinflan en estos mismos instantes. ¿No te estás volviendo un poco maleducado? ¡Cierra el pico, hijo de la gran puta! Ignoro qué voy a hacer con tanta mierda, pero por lo menos sé que puedo usar las compresas para quitar el polvo y algunos de los potingues atrevidos y sofisticados como sustitutivos de la gutapercha. ¿Gutapercha?

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Email del 22 de septiembre

Paul Cézanne. The murder (1868)

Supongo que Fifo llegó a la conclusión de que quizá, si se quitara algunos pesos de encima, podría volver al estado miserable anterior. Siempre le sucedía lo mismo cuando se sentía antropomórficamente mortal. Creo que por ese motivo Fifo mordió el pie que le sujetaba al suelo y no le permitía ninguna clase de movimientos.
—¡Maldito chucho! ¡Puedes huir, pero tarde o temprano te agarraré de nuevo!
Y eso es lo que de alguna extraña manera hizo. Bueno, en realidad no sé si lo hizo. Nunca pude llegar a saber qué sucedió esa tarde. Lo único que sé es que Fifo apareció muerto y a su dueño, mi hijo, no pareció afectarle lo más mínimo. Al día siguiente otro perro sustituyó al anterior. Y al año siguiente un gato ronroneaba exactamente en los mismos lugares que Fifo, y los Fifos posteriores, Fifo II, Fifo III y Fifo IV elegían para echarse unas cabezaditas los meses anteriores. Esta mañana he sido yo quien ha sujetado la testa de ese malnacido contra el suelo. Pero antes tuve que drogarlo, pues era demasiado fuerte. Todos los locos lo son. ¡Ahora está muerto! Y yo me siento como una especie de vengador de pequeñas y medianas criaturas.

Aunque ignoro cómo voy a sacar su cadáver del piso sin que nadie repare en ello, sé que he hecho lo correcto. Supongo que también hice lo correcto cuando me desligué de su madre. ¡Su madre! Me hace gracia referirme a un monstruo como a una madre. Porque un demonio solo puede ser engendrado en el vientre de otro demonio. ¡No creo que pueda pasar por lo mismo otra vez! Nadie que no haya diseccionado un cuerpo puede llegar a comprender el esfuerzo, tanto físico como mental, que representa. Quizá debería emparedarlo en un falso tabique. Soy albañil, no creo que eso fuera un gran problema. Pero el olor… el olor a descomposición… quiero decir…  ¿El olor es capaz de atravesar las paredes? ¿Cuánto tiempo se necesita para que la carne de un cuerpo…? La fauna… la fauna cadavérica. ¿Debo intentar confiar en esos malditos bichitos? Son mi única salvación. Ellos y los materiales que adquiera en Leroy Merlin. Aunque soy cliente de Bricocentro y un defensor de las calidades incuestionables en almacenes de bricolaje y albañilería tipo Bauhaus o Bricomart, siempre me he decantado por los excepcionales precios de la multinacional francesa, sobre todo desde que se fusionó con AKI. ¡El problema es que hoy es domingo! Y mañana es 15 de agosto, o lo que es lo mismo, la jodida Asunción de la Virgen María. Para cuando pueda acercarme a comprar todos los productos el olor será casi insoportable. ¡Y el rigor mortis! ¡El rigor mortis! ¡Lo había olvidado por completo! ¡Tengo que volver a entrar en la habitación y tratar de juntar sus brazos al cuerpo ahora que todavía está caliente! Cuando dejó de respirar… cuando dejó de vivir… abrió los brazos como si estuviera crucificado. ¡No puedo emparedar a Jesucristo!

Han pasado más de 10 horas desde que terminé de escribir el párrafo anterior. Acabo de releerlo y me he dado cuenta de que no he sido capaz de expresar lo que realmente siente un progenitor homicida.

Ha pasado más de medio día desde que asfixié a mi hijo. Acabo de tocar su cuerpo y el frío que atravesaba la manta con la que cubrí su cuerpo se ha instalado dentro del mío.

Han pasado varios meses desde que algunos de los Fifos dejaron de existir y poco más de un año desde que Fifo fue eliminado. No sé qué fue del gato, aunque estoy casi seguro que no se llamaba Fifo.

Han pasado más de 70 años desde que vine al mundo. La verdad es que todavía no tengo muy claro cuál es mi papel en él. En ocasiones creo que soy… bueno, soy el padre del monstruo. Forniqué con la madre del monstruo. ¿Eso me hace ser otro monstruo? ¿Debería construir la celda de ladrillos y cemento desde el interior? ¿Fue abundante la cosecha en 1959? ¿Existió en realidad el ave Roc?

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Email del 20 de septiembre 2019

Pieter Bruegel. Pissing against the moon (1558)

Querida:

Dos ancianas que fácilmente rondarían los 90 años conversaban acerca de las pocas medicinas que les recetaba su médico mientras aguardaban su turno en la sala de espera del centro de salud. Al lado de la que parecía la decana de las brujas nonagenarias permanecía en actitud poco complaciente un niño de no más de siete u ocho años que jugaba con lo que unos años antes debió ser un bonito avión de juguete.
«Su bisnieto», exclamó la más joven de las dos mientras trataba de demostrarse a sí misma que si quería podía dejar de ser una mera lugarteniente, «su bisnieto se está metiendo ese juguete por el… por, ejem, por el culete». Y era verdad, el maldito niño se había bajado los pantalones y los calzoncillos mientras su bisabuela estaba distraída, e intentaba sin demasiado éxito introducir un ala del Boeing 747 por su trasero.
Justo en el instante en que su bisabuela le subía los pantalones y trataba de asfixiarlo metiéndole el avioncito por la boca, decidí dejar de seguir esperando en la cola y opté por largarme de aquel lugar y meterme en un garito de punkis que estaba ubicado a menos de 30 metros de distancia y que ya conocía por referencias.
Cuando el camarero, que era el único habitante del lugar en esos instantes, y que iba vestido con andrajos semejantes en color, diseño y textura a una o varias deposiciones excrementales de manatí silvestre, me preguntó que qué recontracojones quería (sic), yo le respondí que una Coca-cola zero, «s’il vous plait».  El tipo la dejó caer sobre mi parcelita de barra como si fuera una miniatura del dispositivo nuclear Fat man (o quizá Little boy) y se dedicó a escrutar mis ojos de la misma manera que lo haría un quilópodo de la subclase Anomorpha sobre un oligoqueto de la especie Lumbricus terrestris (subespecie agricola), mientras me obligaba a pagarle en ese mismo instante. Supongo que no se fiaba de mí porque yo llevaba muchos más tatuajes que él, o simplemente estaba tratando de demostrar quién de los dos atesoraba menos categoría.
El caso es que tras pagar al imbécil me entraron ganas de pegar al imbécil. Y así lo hice. Después de golpearlo repetidas veces me bajé la bragueta y le eché una meadita caliente sobre la cara. En ese instante entró por la puerta el famoso actor de cine X especializado en lluvia dorada, Alberto Galán, que para solidarizarse conmigo me ayudó a mojar al gilipollas. Cuando acabamos de miccionar, ambos nos lavamos las manos en el aseo, y cuando convenimos que estaban limpias y sin rastros de gérmenes, nos las chocamos efusivamente y nos largamos cada uno por su sitio.

Podría seguir narrándote lo que hice el resto de la jornada, pero francamente, no me sale de los cojones.

G

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Email del 19 de septiembre 2019

Theophile Steinlen. Black cat (XIX cent)

Creo que alguna vez debería tratar de explicar cómo se preparan los tradicionales Gurgurros de Benimaclet, esos sabrosos pastelitos inventados en el siglo XVI por san Gurgurro del médano, también llamado Gurgurro el Adocenado. Pero hasta que ese instante caiga como una abuela gorda y decida transformar esta indómita, misántropa y umbrosa bitácora en una de cocina, más o menos prostituida y maleable, todavía me tiene que apalizar la existencia unas doscientas, trescientas o cuatrocientas veces más. Y poco me importa que blogueras famosas y sumamente influyentes me tienten con ilimitados masajes prepuciales. ¡Soy un sujeto incorruptible! Y no solo eso, además soy exfagotista y contrafagotista, aunque no creo que a nadie le importe demasiado qué clases de lengüetas dobles (aprisionadas en diferentes tudeles) me meto en la boca para intentar aguantar tanta insensatez externa. Porque como le sucede a las terneras, la música de los instrumentos de viento fabricados con maderas nobles tiende a transformar mi agresividad intrínseca en armonía ecuánime.

Mientras trato de escribir qué es lo que siento, cómo lo siento, y dónde lo siento, mi gato Graymalkin trata de encabronar a mi sapo Paddock para que secrete la mucosidad lechosa repleta de toxinas ponzoñosas de las glándulas parótidas (con mecanismos de acción semejantes a los producidos por la dietilamida de ácido lisérgico) y así poder lamerla y ponerse total y desquiciadamente ciego. Porque solamente intoxicado y alucinado es capaz de sentirse lo suficientemente fuerte como para aguantar la insolencia explícita de los roedores que se esconden detrás de las paredes huecas y debajo del falso suelo laminado adquirido en Ikea.

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Email del 18 de septiembre 2019

Edvard Munch. Encuentro en el espacio (1899)

DIARIO PERSONAL

Miércoles 18 de septiembre 2019

Ayer por la tarde fui a visitar a mi madre a la residencia. Nada más verme me dio un beso, me dijo que se alegraba mucho de que la visitara con tan poca asiduidad y me arreó una patada de kárate en la cabeza que me hizo tambalear durante algunos minutos. Cuando le pregunté la razón de semejante Nameashi geri solo me contestó que un auxiliar se la había enseñado el día anterior y quiso entrenarse con alguien tan «poco resuelto» intelectualmente como yo. Al cabo de tres cuartos de hora, y justo después de despedirme de ella con los besos y abrazos de rigor, sentí otra tremenda patada, esta vez una Mawashi geri realmente brutal en el trasero. Cuando me giré pude contemplar la sonrisa resplandeciente de mi progenitora mientras se despedía de mí agitando la manita.

Nada más salir de la residencia geriátrica me dirigí con notable velocidad a la casa de Juanita Parra. En su espaciosa y soleada terraza solemos reunirnos todos los martes y jueves de 12:00 a 14:00 horas unos cuantos cincuentones para ensayar el tercer movimiento del oratorio homofónico coral compuesto por mí y titulado Materia residual fecal existencial. Una vez terminamos de asustar al vecindario me largué despidiéndome de todos con dos besos y me metí en el primer restaurante que me pareció limpio y con aspecto de servir comidas similares a las que en otros tiempos preparaban mis abuelas Rufina y Narcisa. La camarera que me atendió ceceaba y me costó un montón entenderla, pero al final me decidí por un entrante de paté casero de Boletus eduli, seguido de una magnífica ensalada de espinacas, pimiento asado, huevo duro, cherrys confitados y piñones y un plato a rebosar de arroz meloso de mar y montaña con gambones y caracoles.

Sobre las 16:00 horas, mientras caminaba hacia mi casa, recordé que todo lo que somos, parecemos, vemos o incluso nos cuentan, no es más que una jodida mentira e intenté arrancarme los ojos. Me lo impidió un tuerto que casualmente pasaba por allí y terminé en el cuartelillo de los picoletos, donde un tal sargento Bermúdez intentó convencerme de que «la vida es bonita y está llena de mujeres, toros, motos y coches». Pasadas cuatro horas y media tuve que prometer al sargento Bermúdez, al cabo primero Rodríguez, al cabo Ramírez y al psicólogo de guardia Domínguez que no volvería a hacer gilipolleces y consintieron en que me largara a casa.

Y desde mi casa garrapateo todo esto. Podría haber escrito perfectamente todo eso o todo aquello, pero he creído que solo existe una única verdad. Desde luego, como verdad es absolutamente tediosa y desesperante, quizá por esa razón he estado a punto de endulzarla un poco con pequeños acontecimientos y situaciones más o menos ficcionales. Afortunadamente al final se ha impuesto la cordura y he tenido los suficientes yarboclos para redactar todo tal y como no debería haber sucedido.

Greg DeLarge

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