noviembre 2011

Email del 24 de noviembre 2011

Charles Ladson (título y año desconocidos)

Amiga mía:

«Grunk glock gaund sumz snork», éstas han sido las primeras palabras que he pronunciado esta fría y despejada mañana. Estaba desayunando mi habitual vaso de leche con tostada cuando un imbécil ha llamado por teléfono para preguntar si ya había llegado y estaba en casa Marisa. ¡A las seis y treinta y cinco de la mañana! Como llevaba la boca llena de pan y mermelada y además estaba de un humor de perros, pues vivo sólo sin ninguna clase de Marisa y odio a los que se equivocan de número, le he respondido de muy malas maneras que Marisa seguramente estaría con un cliente y que no se preocupara pues (casi) siempre usa protección. Pero los sonidos que han salido de mi boca han sido ininteligibles y el tipo ha colgado el aparato refunfuñando y maldiciendo al género femenino y sus relojes de pulsera.
Unos minutos más tarde, mientras me duchaba algún vecino psicópata ha puesto a un volumen imposible la canción  titulada «El chiringuito» de Georgie Dann y he sufrido una bajada de tensión tan brutal que me ha obligado a suspender el baño e intentar dirigirme corriendo y mojado a tumbarme en el sofá, con tan mala pata que me he tropezado con el cinturón del albornoz y he aterrizado de cabeza contra el suelo, partiendo en dos una baldosa y despertando al resto de la comunidad de propietarios.
Como siempre he pensado que los días malos no terminan hasta que uno tranquiliza los nervios y la mente, he permanecido en el suelo sin moverme y meditando sobre el fatalismo y su connotación lingüístico-filosófica durante un par de horas y ahora, bastante descompuesto anímica y moralmente, trato de contarte los sucesos de la jornada y mis pensamientos más profundos por medio del email habitual.

Lentamente voy recuperando las fuerzas y supongo que en un par de meses habré superado el trauma que han ocasionado en mi vida Marisa, Georgie y la baldosa. Incluso me atrevo a pronosticar que este cúmulo de sinsabores tendrán un efecto positivo en la forma de afrontar todas las jornadas que comprendan los próximos ciento cincuenta años de mi existencia. Soy un tipo fuerte, por esa razón, cuando no me encuentro demasiado ocupado intentando morirme, diseño complicadas estrategias para alargar el futuro hasta límites aborrecibles, tragando pastillas anti oxidantes, bebiendo infusiones milagrosas y llevando una vida dementemente sana que haría palidecer de envidia a los presidentes de los gremios de herboristas, dietéticos, neurópatas y vampiros.

No estoy seguro de si este email te demostrará de una forma convincente la lucidez mental y el aplomo sobrenatural que he heredado de mis antepasados. No olvides que entre éstos se encontraba Gregorio López Muñoz, mi tatarabuelo y el primer tipo que desarrolló una teoría válida y comúnmente aceptada sobre cuál es la mejor manera de asar un cebollino sin perder la compostura y ese legado y ejemplo, de alguna forma mantiene vivos mis sueños y anhelos, al mismo tiempo que dignifica mis desesperanzas y transforma mis desengaños continuos en ilusiones vanas.

Desde el rincón más sombrío de la nada, se despide este calvo que todavía no ha encontrado el bisoñé perfecto.

Besos

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Segundo email del 23 de noviembre 2011

Gerhard Richter,  «4096 farben» (1974)

Hola nuevamente; este será un email muy cortito:

Déjame que te cuente lo que ha sucedido cuando he dejado de existir un poco. Permíteme que no lo adorne demasiado y que la narración fluya por sí misma. Tú sabes que Ser implica oposición a la Nada y la Nada significa ausencia de todo, luego en los pocos momentos en los que verdaderamente existimos algo el concepto ontológico de la inexistencia se transforma en alguna cosa -más o menos dura- y si las cosas se supone que carecen de alma, ¿cómo es posible Ser y al mismo tiempo no existir?. Hace un par de horas me he desmaterializado, utilizo la palabra «desmaterializar» porque por unos instantes he sido una cosa inmaterial (para que me entiendas: más que blanda) y, mientras no existía como ente palpable, he podido percibir lo duro que se hace existir al contemplar a la gente que todavía Es corriendo por la calle. He escuchado murmullos, lamentos y alguna risotada prefabricada para contagiar un falso estado de ánimo; durante esos minutos en los que he dejado de Ser, algo así como una superficie abofeteable, mis sufrimientos, no han sido, se han paralizado y me he sentido más cerca de lo que se supone es el vacío espantoso, aunque para mí ha sido todo lo contrario y la visión de la oscuridad que envuelve la no existencia ha apaciguado mis deseos de no sobrevivir en absoluto y para nada.

Te cuento todo esto para que hables con mi familia y ellos me incapaciten y me internen en un frenopático. Con jardín.

Besos

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Email del 23 de noviembre 2011

Paul Gauguin, «El jamón» (1889)

Hola corazón:

Tú y yo (y mis moscas domesticas) sabemos que la alimentación es la base de la vida, pero para nutrirnos, antes debemos comprar (o robar) la comida y para que podamos comprar y comprar y comprar los supermercados nos preparan filas y filas y filas interminables repletas de productos poco naturales, pero que gracias a los conservantes pueden durar hasta varios años. Por ejemplo: los botes de tomate triturado, gracias a los cientos de aditivos que poseen pueden conservarse perfectamente hasta el Big Rip. Hoy es miércoles y me toca ir a comprar, pues mi nevera está tan vacía que cuando la abro sale una carcajada. Todavía no he decidido si iré a Mercadona o al DIA, pero ¿qué importa eso? El primero es más grande pero sus cajeras suelen tener bigote; el segundo es más limitado en productos, pero te tratan mejor, por lo menos a la hora de clavarte la cuenta. ¡Dios!, parezco una maruja de 74 años. ¿Pero qúé es lo que me está pasando?

Te estoy escribiendo estas desacompasadas pero sinceras líneas y al mismo tiempo intento acordarme de los productos que necesito; creo que debería escribirlos en una lista, pues la última vez que me atreví a memorizarlos no compré ninguno de los que necesitaba. A ver: huevos, leche, pan -no, el pan de los supers es asqueroso-, arroz, jamón serrano, jamón de york……Creo que los apuntaré en un papel, ¡por cierto! no me queda papel higiénico y ayer tuve que sustituirlo por la hoja de un ficus elástica.

Después de redactar la lista viene lo mejor, calcular el presupuesto e intentar que todas las referencias de la relación puedan ser adquiridas. El problema es que mi lista tiene 63 productos y mi presupuesto es de 24 euros. Francamente, ¡no creo que cuadre! Y a mi edad ya no me apetece ponerme a robar, más que nada porque con el Parkinson es difícil esconderse algo en los gayumbos sin que el 96 % de los clientes, reponedores, y cajeros no se den cuenta. Tengo un amigo que tiene un truco que nunca le falla. Antes de mangar el producto, pone la zancadilla a la abuela más vieja y decrépita que se encuentre en ese momento en el establecimiento y, mientras todo el mundo corre a ayudarla a ponerse de pie y recoger sus huesos, él aprovecha para vaciar media estantería y guardársela entre el jersey y la camiseta y por dentro de los pantalones. El que salga del establecimiento con cinco tallas más de cintura parece que no suele importarle a nadie, en esos momentos muy ocupados haciéndole el boca a boca a la anciana.

Bueno, ¡se acabó! Voy a ponerme los zapatos y me largo a Consum. Que tengas un buen día y que los hados te protejan, por lo menos de la lluvia.

XO

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Cuarto email del 22 de noviembre 2011

Glenn Brown, «International Velvet» (2004)

Breve tesis con sindéresis para comprender la emesis

Hoy es el cuadragésimo noveno aniversario de mi primer vómito, también llamado emesis. Tendría unos siete meses cuando devolví un potito Bledine de carne y verduras, seguramente para probar cómo se hacía, pues a esa tierna edad yo ya era un experimentador nato. A esa primera regurgitación le han seguido bastantes más, yo diría que unas catorce por año, aunque en 1987 arrojé la papa más de cien veces, la mayor parte de ellas, después de soportar sudores fríos. Como vomitador profesional estoy en condiciones de disparatar sobre este tema sin que el resultado de mis divagaciones pueda llegar a resultar innecesariamente repugnante para el posible receptor.

 Existen tres tipos de emesis:

1) Natural. Cuando de manera fortuita una náusea desemboca de forma violenta, eso sí, en una expulsión de mierda detrítica que nos hace sentirnos relajados y felices una vez pasada la fase convulsiva.

 2) Provocado. Cuantas veces nos habremos introducido los dedos para vomitar los tres litros de sangría que nos sentaron realmente mal… Algunas mujeres, y cierto número de hombres, prefieren provocarse el vómito introduciéndose un pene erecto de más de 18 centímetros en la boca, pero esa es una forma excepcional y no catalogada sobre la cual no merece la pena extenderse.

 3) Por enfermedad. Existen innumerables dolencias cuyos síntomas pueden hacer devolver hasta los intestinos a quien las padece. Por ejemplo, el cáncer de axila o el tumor emocional. Pero como no soy galeno, prefiero no dar detalles y escurrir el bulto.

Si hemos de creer las palabras del doctor Konstantin Bondarchuk, catedrático de psicología espasmódica y gerente de la clínica Счастливым условием de Volgogrado, el hecho de vomitar implica acercarse a la naturaleza salvaje y al mismo tiempo aproximarnos al altísimo pues, según su teoría, Dios nos creó no con barro, sino con su propia bilis sagrada, sacrosanta y divina, y después del vómito supremo del que surgió la vida, se sintió indispuesto y se tomó un Almax forte. Está claro que los cristianos fundamentalistas abominan de esta teoría, pues la tildan de demente y atea; algunos incluso han llegado más lejos y han aprendido a hacer vudú por correspondencia con el simple ánimo de provocar a esta ilustre eminencia rusa una colitis ulcerosa que lo envíe directamente al nicho, aunque a fecha de hoy se desconoce si esas prácticas aberrantes han surtido algún efecto.

Puede que cierto número de lectores hiperestésicos sientan una total aversión por este tema y preferirían estar leyendo un tratado sobre «Cómo llegar a la perfecta felicidad indescriptible por medio de la sodomía y el beso negro» o cosas parecidas, antes que enfrentarse a este texto sobre los efectos de las malas digestiones, la acidez de la comida mal digerida y la disminución de los electrolitos; pero me es indiferente. De la misma manera que odio con todas mis fuerzas las letras de las canciones de amor, aborrezco los relatos que ensalzan la blancura inmaculada sobre la oscuridad tenebrosa y decadente. ¿Acaso no vomita todo el mundo?

Hace aproximadamente quince años, astrofísicos del observatorio de Javalambre descubrieron cerca de la galaxia espiral barrada NGC 4921 situada en la constelación de Coma Berenices, un vómito de dimensiones espectaculares que flotaba indolente entre el polvo sideral y que fue bautizado como «Vomito perturbador gaseoso» y que hoy es motivo de encendido debate entre los eruditos y astrónomos de prácticamente todo el mundo, excluyendo a los investigadores de Namibia, que están convencidos de que es una hipótesis retrógrada y verdaderamente reaccionaria, pues ellos aseguran que esa regurgitación astral no es más que una porción de las heces colíticas del dios Unchulogu, el ser supremo al que durante siglos han sacrificado millones de bueyes para apaciguar el alma de los muertos.

Por último y para terminar con esta perorata altamente avanzada, desearía recomendar los siguientes libros a todo aquel que se sienta seducido por el tema y que, lejos de cerrarse en banda ante hechos demostrados científicamente, necesite iluminar su intelecto y al mismo tiempo justificar su existencia aprendiendo mientras -de alguna forma- envejece.

5 LIBROS Y TRATADOS ESENCIALES:

1) Vómito sanctus (escrito en el siglo XIV por Erasmo Casiodoro)

2) Neologismo biliar (autor desconocido, probablemente escrito a finales del siglo XIX)

3) Tratado cosmológico pluscuamperfecto (Alfred W. Black, publicado en forma de manuscrito en 1832)

4) Vida intima de un quark (del sacerdote y astrónomo belga Édouard Gotlib, editado por «Ciboulette verte Editions» en 1932)

5) Astrocartografía y gastritis (Emiliano Pérez Sandoval, escrito en 1977 y prohibido en la UE)

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Tercer email del 22 de noviembre 2011

Tintoretto, «Susana y los viejos» (1555)

Hola por tercera vez (hoy estoy francamente pesado):

Intentando hacer la V de victoria con la mano derecha me he fracturado dos dedos, así que mis días como alborotador en las manifestaciones pro verdadera democracia se han terminado durante un par de meses. El estruendo de la fractura ha sido tan fuerte que incluso un vecino ha golpeado enfurecido la pared, seguramente para que dejara de hacer ruidos y él pudiera dedicarse a sus cosas sin molestias ni sobresaltos. Acabo de intentar sacarme el pene para orinar con la mano izquierda pero el intento ha sido un completo fracaso; seguramente tendré que acudir a alguna ONG para que me ayuden a mear o por lo menos para que me enseñen a utilizar el brazo zurdo sin añadir serias complicaciones al normal desarrollo de mis actividades diarias.

La vejez ataca por todas direcciones y es pugnaz en sus designios. Ya no tengo veinte años aunque sólo hace veintinueve que sí los tenía. El tiempo pasa velozmente y a veces no nos damos cuenta hasta que ya es demasiado tarde. Empecé a sentir que envejecía hace unos tres años cuando en mis orejas empezaron a crecer unos pelos duros y feos que ya ni siquiera con unas pinzas de acero consigo arrancar. Más tarde, hace aproximadamente un año mi cuello se llenó de acrocordones y mis collares y colgantes hippies tuvieron que ser abandonados en el cajón de mi mesita sin contemplaciones. ¿Donde acabará este viaje sin fin hacia la gerontología más humillante? Supongo que en el tacatac, pero eso, lejos de importunarme, me produce cierto regocijo malsano que me invita a meditar en el mañana y sus imperfecciones.

Imperfecciones… defectos… carencias…. anquilosamiento… Hasta donde yo sé, nadie que se encontrara en su sano juicio ha intentado hacer el salto del tigre a partir de los cuarenta, pues al esfuerzo inaccesible que puede suponer trepar a un armario se sumaría la vergüenza de arrojarse desde dos metros de altura con el pene en erección de noventa grados y el miedo al fracaso más estrepitoso… sin contar el estropicio que se puede organizar al caer sobre la parte equivocada de la cama y romper un par de muelles del somier mientras la amante de turno se carcajea sin piedad.

En resumidas cuentas, amiga mía, la vejez es un asco, pero forma parte de la vida y ésta no es más que la iniciación a la verdadera obra maestra de la creación: la muerte.

Saludos

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Segundo email del 22 de noviembre 2011

Arnold Böcklin, «Plaga» (1898)

Hola de nuevo:

Nuestro planeta, al que llamamos «Tierra» pero que muy pronto cambiará su nombre por «Goldman Sachs», no deja de mandarnos señales intimidatorias con el propósito de que, aunque signifique un terrible esfuerzo para nuestros cerebros, tomemos consciencia de una puta vez y empecemos a comportarnos como seres racionales. Eso implica instaurar repúblicas en la mayor parte de los países y, sobre todo, el desalojo forzoso de los especuladores. A éstos últimos podríamos enviarlos como cabeza de civilización a Gliese 581 y permitirles total libertad a la hora de negociar, robar, arrimar o conjeturar de la manera que quisiesen; es decir, les otorgaríamos carte blanche para lucrarse comprando, vendiendo y cambiando las pocas pertenencias que les dejaríamos llevarse, por supuesto, siempre y cuando los habitantes de dicho planeta -en el caso de que esté habitado y, a diferencia de los terrícolas, sus habitantes posean verdadera inteligencia- se lo permitieran, algo que sinceramente dudo. Otra opción menos costosa pasaría por internarlos en macro zulos excavados en determinados desiertos y alimentarlos con facturas y pagarés, aunque los domingos serían recompensados, a condición de que se portaran correctamente, por supuesto, con algún monstruo de Gila estofado o algún alimento similar y con los mismos aportes básicos en cuanto a proteínas.

Pero como básicamente los afectados -el 90 % de la población mundial- no vamos a ponerles en el lugar que se merecen, pues disfrutamos actuando como esclavos y nos entusiasma seguir a determinada clase de líderes, llegará un momento en que nuestras propias heces, diseñadas trabajosamente mientras adoramos al vil metal, acabaran por consumir nuestra dignidad y transformarla en envidia, resentimiento, animosidad, que, lejos de acabar de un golpe con lo que creemos es una civilización cuasi perfecta, nos llevará a inventar excusas para entrar en guerras dementes continuadas, donde el opresor no sienta piedad alguna por el vencido y donde celebrar la victoria alimentándose del hígado de los derrotados sea un acto de bondad humana.

Hablar y reunirse en guetos para diseñar estrategias ya no sirve para nada. Es hora de que salgamos a las calles y dejemos que nuestra razón sobornada a un precio increíblemente bajo elimine las causas y a los crápulas que las proyectan. Si no lo hacemos pronto, nos convertiremos en rameras insensibles  y engendraremos monstruos que en un futuro muy muy cercano acabarán por engullirnos, para después devorarse entre ellos.

Saludos, o besos, o abrazos.

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Segundo email del 21 de noviembre 2011

Stanford-Kay, «Anthology» (2006)

Hi again:

Acabo de terminar de escribir un relato de ciencia ficción titulado «Testosterona metálica» que se desarrolla en el año 45.087 y que trata sobre un robot muy masculino que cierto día se deja olvidado el pene de acero en la vagina de una androide reprogramada. Sinceramente, creo que tiene todos los ingredientes para convertirse en un best seller regional: sexo, traición y descuartizamientos varios, aunque me da vergüenza firmarlo con mi nombre verdadero y me he inventado un bonito seudónimo: Greg Von López de Santa Ana y Padua. Mañana te lo envío por correo ordinario, si no recibo tu crítica en el plazo de dos semanas tendré que pensar que su lectura ha trastornado profundamente tus convicciones morales y has decidido fugarte con el peroné petrificado de un Brachiosaurus Altithorax.

Escribir no es nada fácil, pero inventarse un argumento y desarrollarlo coherentemente en trescientas páginas es el colmo del fustigamiento intelectual y no se lo aconsejo a nadie que tenga dos dedos de frente. Es moralmente más aceptable ganarse la vida disfrazado de drag queen y hacer chapas en los urinarios de cualquier estación que dedicarse al difícil oficio de literato y, por descontado, más rentable economicamente. Si me quedaran bien las pelucas y resultara atractivo con tres kilos de maquillaje, seguramente podrías verme contoneándome con un bolsito de Prada falso y haciendo la calle, de eso puedes estar segura; pero soy tonto, rematadamente tonto y todavía creo que de mi cerebro puede salir una buena historia que renueve, alborote y conmocione el mundo literario, actualmente en estado semi comatoso.

Después de meditarlo profundamente, he pensado dedicar el libro a Cayo Julio César Augusto Germánico, también conocido como Calígula; como este reconocido tirano demente hace cerca de dos milenios que fue asesinado, supongo que no pondrá reparos a mi dedicatoria.

Besitos.

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Email del 21 de noviembre 2011

Bansky «The monkey parliament»

Hola:

Todos sabíamos lo que iba a suceder pero yo esperaba que un ataque de locura obligara a dimitir a nuestro próximo nuevo presidente al salir al balcón. Imagínate parte de su discurso:

«Buenas noches a todos. Los españoles mediante su voto han decidido otorgar su confianza al PP, pero como me huelen los pies he resuelto retirarme antes de empezar. Ningún país que se precie puede tener un presidente que, aunque usa diariamente Peusek, padezca de bromhidrosis. Con mi natural bondad peculiar y única que me ha hecho famoso en nuestro mundo y en varios mundos paralelos, he dispuesto que el partido que yo presido se convierta en un club de baile latino y que cese toda su actividad política. De ahora en adelante quiero, dedicar mi tiempo al estudio y renovación del cha cha cha, la bachata, el merengue, la salsa y el reggaetón, por supuesto sin olvidar algunos bailes tradicionales nacionales como la sardana, la muñeira o la jota aragonesa….»

Lamentablemente no ha sido así, aunque su alocución fue incluso más tonta y banal que la que yo acabo de poner en su boca. Por supuesto he tenido que leerla en los periódicos digitales para entenderla, aunque la verdad, no hay mucho que comprender, pues ese discurso podría haber sido escrito perfectamente por cualquier brujo ruandés de tribu, adornado con un hueso de ñu en el tabique nasal, ya sabes, esos que cantan «Unga katisanga achari» mientras danzan alrededor del fuego arropados por melodias monotonales enloquecidas.

Mi cerebro en fase terminal cláramente neo psicótica y yo hemos decidido hacernos apolíticos, pues ya no nos llega ningún mensaje, ni siquiera los de la izquierda rota y prostituida por defender sus posesiones. De ahora en adelante, trataré de anular mis utópicas convicciones políticas y me dedicaré a la confección de bufandas, gorros, y cubrecamas con ganchillo usando la técnica de punto en cadeneta y, si me sobra algo de tiempo, es posible que lo destine a drogarme fumando mermelada o confitura de plátano. Ya estoy harto de creer en quimeras y depositar mi futuro en patanes que no están preparados y que lo único que desean es que su nombre se escriba en los libros de texto y en las enciclopedias.

Si tuviera dinero, mañana mismo emigraría a Caronte, Nix o Hidra (satélites naturales de Plutón), pero como con lo que tengo en el banco no me llega ni siquiera para desplazarme a los arrabales de mi ciudad, es mejor que justifique mi desencanto cerrando el pico y volviendo una vez más a tragar saliva.

Besos y barricadas.

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Tercer email del 20 de noviembre 2011

Willem de Kooning, “Woman I” (1950-52)

Querida:

El siguiente texto es una recopilación de pequeños disparates -que Goya me perdone- o esperpentos -que Valle-Inclán me disculpe- posteados inicialmente para mis amigos de Facebook, después trasladados a una pestaña de mi blog y por último autocensurados. Si eres lista e intuitiva podrás ponerle rostro a la protagonista, una alcaldesa cualquiera de una ciudad  cualquiera y por su puesto en un mundo cualquiera.

Pita vive en una ciudad llamada Naranjilandia y es la temida alcaldesa. Pertenece a un partido que tiene acciones en una fabrica de chorizos y embutidos, la más grande del país. Pita está cubierta de pelo, pero tiene un esclavo que la afeita todas las noches. Como alcaldesa, se siente orgullosa de no hacer nada por su gente y de su boca sólo salen sonidos ininteligibles. Lo único que verdaderamente le quita el sueño, por el placer que le produce, es ser la presidenta de «Fajas sin fronteras», una ONG creada por su novia Luisa Rufina.

Este es el diario de acontecimientos:

22 de Enero de 2011

Esta es la faja femenina más feliz del mundo. Se llama Dafne y pertenece a la alcaldesa de Naranjilandia, Pita Blavera. Está remachada por todos los lados con refuerzos de ferro-niquel y tungsteno ionizado.

Si queréis pertenecer al club de fans de la faja Dafne escribid a Pita, pero no olvidéis encabezar el escrito con las palabras:
«A las excelentísimas doña Pita y su faja Dafne»

14 de Febrero de 2011

Parece ser que esta madrugada la ciudad de Naranjilandia ha sufrido un seismo de magnitud 5.7 que ha despertado a la mayor parte de la ciudadanía y a un número innumerable de gatos que han corrido despavoridos por las calles de la localidad. Digo «parece ser», porque no está confirmado por el Instituto Geográfico Nacional, que simplemente sospecha que los temblores se debieron a los ronquidos de nuestra excelentísima alcaldesa doña Pita Blavera.

19 de Marzo de 2011

ÚLTIMA HORA: Pita Blavera, nuestra excelentísima alcaldesa, ha donado una de sus insignes bragas para ayudas sociales. Se calcula que con ella se podrán confeccionar unos 173 edredones para que los sin techo puedan guarecerse de las bajas temperaturas de las frias y húmedas noches del próximo invierno.

2 de Abril de 2011

Conversación filtrada por FILTRADORES ANÓNIMOS, entre nuestra alcaldesa y otra fémina:

CHICA: Me encantó tu última faja. ¿Es de Dior?
ALCALDESA: Grunf, oumg, rockrock
CHICA: ¿Cómo?
ALCALDESA: Grunf, oumg, rockrock
CHICA: No te entiedo. ¿Qué quieres decir?
ALCALDESA: Sprok dongpong namiak
CHICA: Eso lo será tu tia. ¡Qué te den!
ALCALDESA: Sum zuk spark

A partir de aquí sólo se escuchan ruidos raros y jadeos.

3 de Junio de 2011

ÚLTIMA HORA: Nuestra adorada alcaldesa doña Pita Blavera ha decidido estrenar el verano luciendo un hermoso bigote estilo Kaiser Guillermo. Según su estilista, este mostacho hará que los que todavía consideran que su gobierno es una mezcla de demencialidad acemilada y blaverismo desmesurado reconsideren su opinión. Si hemos de dar crédito a una nota filtrada por su gabinete de prensa, dicho bozo formaría parte de su egregia anatomía hasta el próximo otoño, fecha en la que con toda probabilidad será sustituido por una barba «a la Souvarov».

16 de Junio del 2011

ÚLTIMA HORA: Nuestra excelsa alcaldesa Pita Blavera comunica que va a someterse a una cirugía de reasignación sexual (operación de cambio de sexo). Por medio de una vaginoplastia con inversión penil va a tratar de convertirse en mujer….

22 de Junio del 2011

ÚLTIMA HORA: A Pita Blavera se le ha roto un remache de la faja.
Nuestra egregia alcaldesa busca con urgencia un remachador con amplia experiencia en remaches de acero antioxidante con cabeza semiredonda.

1 de Julio del 2011

ÚLTIMA HORA: Ayer, y a petición de un numeroso público totalmente seducido por sus curvas, nuestra idolatrada alcaldesa Pita Blavera intentó bailar «El lago de los cisnes» por los pasillos del primer piso del Ayuntamiento. Según el bedel Rogelio, lo que le salió fue más parecido a «El pantano de los hipopótamos» que al maravilloso ballet de Piotr Ilich Tchaikovski, quien seguramente se retorcería de espanto en su tumba si hubiera asistido a tan lamentable representación. Al finalizar el asesinato a Tchaikov, como lo llamaban sus amigos cosacos, doña Pita dio una conferencia de prensa donde ensalzó sus fouettés, describiéndolos como «los mejores de una magistrada en cualquier parte del mundo».

8 de julio del 2011

De todos es conocida la afición de nuestra alcaldesa a bautizar a cada una de sus defecaciones diarias. Si la hez es dura pero compacta, amorcillada y sin rastros de alimentos mal digeridos, sus nombres suelen ser invariablemente masculinos, pero si por el contrario los excrementos son blandos, pastosos o de consistencia acuosa o incluso líquida, suelen acabar con nombre femenino.
El pedazo de materia fecal maloliente y repleto de grietas en la superficie de hoy ha sido bautizado como Desiderio Blavero y, siguiendo la tradición, ha sido fotografiado y empadronado en el R.H.P. (registro de heces de Pita). ¡Salve al héroe Desiderio!

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Email del 20 de noviembre 2011

Sage Vaughn, «State Penn» (2008)

Hola querida (y sabes que cuando te llamo así es porque lo eres):

Al principio pensaba ir a registrar mi voto con uno nulo, tenía pensado meter un calcetín sudado en el sobre y depositarlo en las urnas, pero luego he pensado que no tengo demasiados y son tan caros que he decidido no votar. En lugar de eso voy a recopilar datos para escribir mi autobiografía. De momento ya dispongo de los siguientes:

Enero 1962 – Nací sin demasiadas ganas mientras la comadrona se toqueteaba con una enfermera.
Abril 1968 – Mordí a mi gato Pascual.
Marzo 1976 – Me dejé mi primer bigote.
Mayo 1976 – Me afeité mi primer bigote.
Agosto 1977 – Me dejé mi segundo bigote.
Noviembre 1977 – Me afeité mi segundo bigote.
Enero 1978 – Robé un tratado de cuchufletas en Galerías Preciados.
Abril 1979 – Me deje mi tercer bigote.
Agosto 1979 – Mis padres me afeitaron por la noche a traición mi tercer bigote.
Febrero 1980 – Me dejé barba.
Diciembre 1980 – Me afeité la barba.
Agosto 1981 – Me dejé mi segunda barba.
Septiembre 1981 – Robé un peine especial para barbas en El Corte Inglés.
Mayo 1982 – Me llamaron a filas y tuve que afeitarme la segunda barba.
Julio 1983 – Me licenciaron con honores y me dejé perilla.
Noviembre 1983 – Me afeité la perilla.
Septiembre 1989 – Me quedé calvo de un disgusto.

Estos son los datos básicos para que la historia escrita de mi vida sea amena y enganche al que se atreva a leerla. Supongo que te habrás quedado fascinada con la cantidad de sucesos que ocurrieron en todos esos años. Siempre he pensado que he «vivido mucho», en este y en el otro lado de la vida, el peligroso, pues afeitarse la cara no es algo que pueda hacer cualquiera al que la naturaleza no haya concedido mucha templanza y nervios de acero.

De momento barajo varios títulos, aunque creo que al final me decantaré por «Capricornio y calvo», que creo define con bastante crudeza todo lo que tuve que pasar para llegar a donde ahora me encuentro, es decir, en ningún lugar de alguna parte del mundo. Por supuesto que no contaré todo, me reservaré ciertos sucesos, como aquella vez que me tragué unas bragas caladas de algodón barato confundiéndolas con un consomé de mariscos, pero básicamente podrás leer el 97.4 % de lo que fue mi existencia hasta la ducha de hace media hora .

Mientras termino este fabuloso email la gente correrá casi sin aliento a votar, pensando que la democracia existe y es algo real. ¡Pobres ilusos! No se dan cuenta de que la libertad es como un moco pegajoso: ahora está en la nariz, esperando la salida y luego puede estar en el dedo índice o en un pañuelo de papel que irremediablemente acabará en la basura. El lugar al que pertenece.

11 besos del corresponsal de las inutilidades manifiestas.

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